Literatura

Un café en Buenos Aires y una reseña en Medellín

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29 / 08 / 2019

Un café en Buenos Aires es un libro que busca mostrar el mundo detrás de los libros, a través de las voces de diferentes actores del mundo editorial.

Siempre me he preguntado cómo se mueve el mundo de los libros tras bambalinas, cómo logra mantenerse vigente en una era donde al libro se le había condenado a una muerte lenta y dolorosa para darle paso a la lectura digital. Pero han pasado más de diez años desde esa nefasta visión del mundo sin libros y acá estamos en dos mil diecinueve comprando libros, leyendo libros y yendo a ferias del libro.

Atrás quedaron los temores de la muerte del libro y para muchos curiosos por esta industria y cómo se desarrolla la misma en América Latina, hay un libro que deberían leer: Un café en Buenos Aires. Conversaciones con escritores, lectores y libreros, de Pablo Di Marco. Publicado por Ediciones UNAULA, compila algunas entrevistas realizadas por Di Marco durante varios años para la revista colombiana Libros & Letras a personajes como Ana María Shua, Damián  Blas Vives, Oche Califa, entre otros.

Di Marco —escritor argentino y autor de las novelas Las horas derramadas, Tríptico del desamparo y Espiral— comienza contando un poco del proceso que lo llevó a realizar las entrevistas para Libros & Letras, al igual que sus dudas, temores y ambiciones con la realización de las mismas. Las primeras páginas son entonces un contexto que sirve de abrebocas para entender su trabajado como entrevistador.

El mundo del libro latinoamericano en un Café en Buenos Aires

Las entrevistas, tal como promete el autor, nos inician, a quienes no pertenecemos al mundo de los libros —más allá de ser lectores ocasionales—, a toda una realidad que no logramos percibir: algunos entrevistados hablan sin tapujos del ego del escritor, del creciente boom de las editoriales y de los concursos arreglados que les toca padecer a muchos autores latinoamericanos.

El título del libro hace referencia a que Di Marco realiza su investigación en los café de Buenos Aires o de la ciudad en que esté; estos escenarios parecen ser perfectos para que las entrevistas se vuelvan charlas cotidianas —como las que tenemos con nuestros amigos en un café cualquiera—, y tal vez por esto mismo es que algunos entrevistados parecen muy tranquilos para hablar de temas espinosos.

En la conversación con la escritora Beatriz Meyer, por ejemplo, se habla de las mafias literarias, un tema por demás polémico y sorprendente. Meyer se enfoca en la escena literaria mexicana, pero al ir leyendo la entrevista queda claro que es una realidad de toda la región con el otorgamiento de los premios a los mismos autores. Un problema, como menciona la escritora, es cómo se seleccionan los jurados de dichos concursos y cómo estos terminan favoreciendo a sus conocidos, aunque también aclara que en algunos estados de México ya se han implementado cambios para la escogencia de los jurados.

Las entrevistas que se van sucediendo en todo el libro son una recopilación, no sólo del trabajo de Di Marco para la revista Libros & Letras, sino también la toma de pulso del mundo literario en nuestra región: el cómo las grandes editoriales han venido ejerciendo una fuerte presión sobre lo que se lee, dejando con una tarea dificil a las editoriales pequeñas que cuentan con recursos más limitados para publicar a otros autores. Tal vez la frase que mejor resume la realidad de las editoriales en la región es la siguiente: “No se publican a los mejores. Los mejores están inéditos. El noventa y cinco por ciento de lo que publican las grandes editoriales es basura”.

Buenos Aires, Bogotá y Medellín

En un intento del autor por hacer un guiño o enviar un mensaje a los organizadores de la FILBo (Feria Internacional del Libro de Bogotá) y de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, la primera entrevista de su libro es a Oche Califa, director de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, quien hace una invitación para que estas dos ciudades colombianas se sienten y puedan presentarse como invitadas en Buenos Aires, algo que esperamos sea escuchado por ambos organizadores.

Cabe recordar que Colombia y Argentina tienen unas relaciones de admiración mutua desde el campo de la literatura, donde los escritores argentinos han conquistado Colombia y nos han conectado con sus obras, como también, desde acá, algunos escritores han impactado al público argentino. Este tipo de relaciones hace cuestionar por qué no son más cercanas las industrias editoriales de Argentina y Colombia. Parece que todo depende de que las cabezas de esta industria den el paso en aumentar la relación creativa entre ambas naciones.

Pero este guiño es uno de los varios que se presentan durante algunas entrevistas, una forma de recordarnos esa relación entre Argentina y Colombia desde la literatura, pero también esa correlación entre los escritores de toda nuestra región. Algo que me encantó leer fue cómo los diferentes actores del mundo del libro en Latinoamérica se relacionan, porque más allá de los egos profesionales y los malestares que generan las grandes editoriales, hay un esfuerzo constante por mostrar que la literatura latinoamericana está igual de viva que hace cuarenta años.