Literatura

Código alfa: persona en la vía

Por:
29 / 09 / 2019

Un cuento corto y rápido que transcurre en el Metro de Medellín.

“Próxima Estación, Envigado”.

Martín sale del vagón del metro. No ha dado ni dos pasos cuando se tropieza con un maletín café y grande que está a sus pies. Mira por todas partes, pero no ve a alguien que esté buscando algo. Alza su voz diciendo: “maletín, maletín perdido”, pero su aviso se pierde entre el aire. Nadie lo observa. Martín ve la gente concentrada con sus celulares escuchando música, chateando por WhatsApp, jugando. Hay personas ansiosas que miran por centésima vez el Facebook para saber quién le ha dado like a su último estado. Algunos sólo levantan su cabeza para apreciar el paisaje como fondo para una selfie. Gente con los ojos temerosos que no quiere encontrarse con otras almas.

Martín decide tomar el bolso. Abre los bolsillos exteriores con la esperanza de encontrar alguna pista que le ayude a dar con el paradero del dueño, y antes de seguir revisando decide que es mejor dejarlo en la taquilla.

Son las cinco y media de la tarde. Hora pico. Muchos trabajadores llegan a la estación. Bajan rápido por las escaleras con el fin de tomar el tren y no esperar ni un minuto para llegar a sus casas. Martín trata de subir, pero en el tercer escalón se encuentra con la estampida de personas que bajan corriendo. Busca agarrarse de los pocos espacios libres que hay en las barandas, pero las personas siempre lo empujan y lo tiran. Sube un escalón y baja tres. Sigue intentándolo, sigue subiendo. Cuando está en la mitad de las escaleras se da cuenta de que el maletín se ha abierto. Algo brilla adentro. Se detiene. Lo agarra con ambas manos. Se aferra al pasamanos y mira. Adentro hay una pistola, seis balas y una nota con una sola palabra: Adiós.

Martín no sabe qué hacer, su cuerpo está paralizado por salvarse de la  estampida que se lo quiere llevar, que amenaza con tirarlo por las escaleras y dejarlo como una plastilina pisada, arrollada por miles de pies. Cierra el maletín y suena una alarma seguida por el chirrido de unos vagones que se detienen. Un revolver, seis balas, un adiós. Martín intenta regresar pero lo atropellan los pasos contrariados que se devuelven.