Moda

COMME DES GARÇONS “Entre piezas de arte y pasarelas” 

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26 / 06 / 2017

Estamos acostumbrados a concebir las prendas en un sentido más funcionalista, incluso hasta en un punto constructivista, como lo visionó el arte ruso de vanguardia.

No es usual que las prendas enrollen al cuerpo como la crisálida de un insecto, escondiendo las extremidades superiores, dejando al descubierto las piernas y la cabeza. Estamos acostumbrados a concebir las prendas en un sentido más funcionalista, incluso hasta en un punto constructivista, como lo visionó el arte ruso de vanguardia. Para Vladímir Tatlin, un productivista clásico y ortodoxo, que no se preocupaba por “el «estilo» de sus diseños vestimentarios”, la ropa debía ser “cómoda, de larga duración y fácil de fregar”, tal como puede leerse en el capítulo La vanguardia rusa y el vestir del libro Fashion: Clothing as Art, 1850-1930, publicado por el Tecnológico de Massachusetts.

Bajo este panorama de pragmatismo o de edulcorados adornos, cuya antípoda podrían ser Dolce & Gabbana o Betsey Johnson, las prendas de Comme des Garçons, la marca de diseño japonés capitaneada por Rei Kawakubo, surgen como nuevas formas de construir y deconstruir el cuerpo.

La modernidad hizo una profunda escisión entre las artes mayores (Bellas Artes) y las artes aplicadas (diseño textil, gráfico, vestuario). Pero estas fronteras se han vuelto disolutas y efímeras, el giro performativo en las artes de los años 60 abrió el camino para que la palabra arte se transformara, se volviera polisémica, pluricultural y se plagara de nuevas significaciones. El arte entonces daría paso a una serie de estéticas expandidas que se oponían a la estética restringida, predominantemente kantiana y que había supeditado la experiencia estética a la vista y el oído.

Rei Kawakubo es un punto de inflexión en la creación vestimentaria, y digo creación vestimentaria porque hay piezas surgidas de su taller que son imposibles de insertarse en ese complejo universo llamado sistema moda, que a veces resulta estrecho para describir el trabajo de Kawakubo. Ella y su marca son un laboratorio de diseño experimental, “la NASA del mundo de la moda” como la describe Gerda Buxbaum en Iconos de la moda del Siglo XX. Tras haber estudiado Filosofía y Literatura en la Universidad de Keio (Tokio,1964) y no tener una formación propiamente en diseño, se arriesga a crear piezas que se alejan de esa división entre artes aplicadas y Bellas Artes. Sus prendas convierten al cuerpo en un manifiesto estético y político; allí la superposición de capas, los enfundes de telas y las voluminosas formas que se tejen en hombreras, faldas y vestidos no hacen distinción de género, su postura silenciosa deja paso a que sus prendas hablen por ella.

Video still Terry Jones, Comme des Garçons, fall/winter 09. (Consultado: 27 de mayo de 2017)

Sus piezas no son obras de arte, aunque la reciente exposición del MET de Nueva York, que se lleva anualmente, rindió un homenaje a su marca y a su creadora bajo el título Rei Kawakubo/Comme des Garçons Art of the In-Between, convirtiéndose en la segunda diseñadora viva a la que el museo dedica una exposición, distinción que en 1983 también obtuvo el francés Yves Saint Laurent.

Sus prendas más funcionales para una performance, una obra de teatro o danza contemporánea, resquebrajan el umbral que trazó la modernidad sobre los objetos arte y la ropa misma. Sus propuestas, aunque poco funcionales al mundo cotidiano, crean narrativas más potentes y radicales en cuanto a la relación cuerpo-prenda, con una fuerza de afección sobre los cuerpos que hacen de éste un territorio y un espacio donde las piezas vestimentarias trastocan sentidos, espacios y prácticas corporales.

Si bien la estrategia de Kawakubo de rediseñar las líneas del cuerpo y los volúmenes están fuera de una moda funcional y comercial, sus prendas no se exhiben en galerías, ni se subastan por cuantiosas fortunas en Christie´s, sino que siguen obedeciendo a las dinámicas del sistema moda, como las presentaciones de los shows en París y la distribución de las prendas en almacenes y boutiques. Sin embargo es pertinente traer a colación lo que dice el curador colombiano Jaime Cerón en el artículo “El arte en la moda y la moda en el arte”, escritor por Lucía Elias y publicado por la revista Dinners en 2010:

-Tal vez el arte y la moda tengan objetivos distintos, y nacen de diferentes necesidades; hasta cierto punto utilizan herramientas disímiles y se presentan al público en lugares opuestos (almacenes, galerías y museos), aunque esto ha cambiado un poco, así como la comercialización; pero es en el cuerpo, en el sujeto como punto de partida para mostrar las fantasías, los deseos, los conflictos, las pulsiones y tensiones de la naturaleza humana, donde confluyen. Ambas expresiones, el arte y la moda, logran modificaciones en el cuerpo para hablar del otro.

El cuerpo y la otredad son conceptos que busca deconstruir Kawakubo. Su estética deconstruccionista, como la llaman algunos críticos de moda, está marcada por rasgar las prendas, como lo hizo en sus inicios al presentar cuerpos femeninos androginizados y enfundados en prendas perforadas, tricotadas y desteñidas que ponían en tela de juicio todos los cánones de belleza de la feminidad occidental.

Una vez presentada su colección, “bag lady” en 1982, la prensa no tardó en denominar su desfile como el look  Post-Hiroshima o el Chic Post-nuclear. A esto hay que sumar que el uso del negro nihilista como una filosofía vestimentaria, disolver fronteras de género y raza, situar el cuerpo en estados no convencionales de asumir el vestido, hacen que sus prendas se encuentren en un estado de devenir constante entre piezas de arte contemporáneo y excéntricos desfiles de moda.