Música

Democracy, la sinfonía industrial de Struck 9 

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1 / 08 / 2017

Una sonora reseña del primer disco de Struck 9, exponente del EBM en Medellín, Colombia. 

No es una típica banda de rock paisa. Su música es poco convencional en estas tierras acostumbradas al metal, el punk y el ska, ya que lo suyo es más bien la furia sonora, con aires industriales y apocalípticos.

Conformada en 2004 por Andrés Felipe Cristancho (Andrés Orión) y Andrés Felipe Osorio (Andrés Henker), Struck 9 tiene una propuesta musical que gira en torno al EBM (Electronic Body Music), género surgido en los años 80 que se caracteriza por el uso de golpes electrónicos bailables mezclados con voces, gritos y líneas repetitivas de sintetizadores.

El sonido demoledor de Struck 9 ha sido influenciado no sólo por el de exponentes clásicos del EBM como Front 242, Nitzer Ebb y Neon Judgement, sino también por agrupaciones tan disímiles como Joy Division, The Clash y Pink Floyd. Incluso se ha nutrido de grupos representativos del punk en Medellín como I.R.A., Fértil Miseria y Desadaptadoz, por los que Orión y Henker sienten una profunda admiración.

Andrés Orión y Andrés Henker, integrantes de Struck 9. Foto de: Edwin Vélez.     

Andrés Orión y Andrés Henker, integrantes de Struck 9. Foto de: Edwin Vélez.

Luego de haber grabado algunas maquetas y darse a conocer en bares de Medellín y Bogotá, en 2014 Struck 9 presentó su primer disco, Democracy, el cual fue denominado por Orión como “una sinfonía industrial y un asfalto musical” que pretende incitar la “catarsis colectiva”.

Democracy es un collage de sonidos que provocan una experiencia liberadora y a la vez caótica. Las diez canciones que lo conforman incitan al baile desenfrenado, aunque en cualquier momento pueden arrojar al cuerpo contra el pavimento.

Carátula de Democracy.  De Struck 9 

Carátula de Democracy.  de Struck 9

“Bodyrage”, la primera canción del disco, es de un ritmo llameante y quien la escuche puede sentirse envuelto en llamas, así como liberarse del ego y otras taras que lo aprisionan (“Get out of your body / Get out of control /Get out of your ego /Move to the beat”). Las cenizas que quedan de semejante incendio, son sacudidas por “Revolutionary progress”, canción que anuncia tiempos catastróficos, salpicados por la lluvia radioactiva y gobernados por el No Futuro (“No fear in vain /No future is safe /Incoming catastrophe”).

El momento más intenso llega con “Default”, un manifiesto bailable contra la deshumanización que este nefasto siglo ha tomado como bandera (“Restraint by default /programed by machines /exiled from human race /Are we another kind of men?”),  mientras que “Democracy”, además de darle nombre al disco, hace un llamado a construir un mundo distinto al que han creado los poderosos a base de mentiras y en nombre de una falsa democracia (“It’s up to you/It’s up to create / New world desorder/ New machines/ New resistance unity/ silent democracy”). Pero en medio de tantas consignas libertarias, la incertidumbre se hace latente con “Delta force”, canción que puede interpretarse como una advertencia de que el progreso puede conducirnos a la muerte (“The man machines /Leading us to kill”), o como una sublevación contra las fuerzas oscuras que quieren dominarnos por siglos (“We do not follow /a strange big man /with empty eyes”).

La “catarsis colectiva” a la que se refería Andrés Orión en párrafos anteriores vuelve a sonar con fuerza gracias a la única canción en español del disco: “Antipatriota”, un explícito homenaje a quienes, cansados de tantas injusticias, decidieron tomar las riendas de la revolución (“Antipatriota /Anarquista /Legendario inmortal /Activista/ Antifascista /En trasformación”). “Gunmaster” va por esa misma línea, solo que en esta el llamado a la lucha es más evidente, al punto de que por momentos hace hervir la sangre (“Fight to live /Wake up /Fight to live”).

Las tres últimas canciones, aunque interesantes, funcionan más bien como pasajes instrumentales que acompañan a este viaje distópico: “Combustion” y sus hipnóticos sintetizadores atraviesa al silencio con destreza y provoca bailarla sin control; en cambio, los remix de “Antipatriota” y “Default”, hechos respectivamente por Tech Nomader y Equitan, iconos internacionales del EBM, si bien aportan frescura distan mucho del sonido agresivo y seductor de las versiones originales.

Además de lo musical, otro elemento valioso de Democracy es su propuesta visual. Las fotografías a blanco y negro del Monumento a los obreros — escultura del maestro Justo Arosomena ubicada en el sector de la Nueva Villa de Aburrá —, así como las de fábricas y máquinas que aparecen en la carátula, contracarátula y cuadernillo, son un homenaje a la clase obrera colombiana, pero también una prueba de que el glorioso pasado industrial de Medellín es sólo un inmóvil recuerdo. Por su parte, la pintura del artista Jorge Uribe que ilustra la cara del CD y que lleva como título La mano de Dios muestra a una ciudad donde en vez de fábricas abundan armas, balas, cadáveres y ataúdes. Todo este paisaje violento y camuflado lo observa un gallinazo que posa en el dedo índice de Dios como claro símbolo de que la muerte está al acecho constante.

Detalle de la pintura La mano de Dios del artista Jorge Uribe. 

Detalle de la pintura La mano de Dios del artista Jorge Uribe.

Tras la publicación de Democracy, Struck 9 ganó cierto reconocimiento en Colombia. Aparte de aparecer en algunos medios de comunicación, aumentaron sus presentaciones en importantes festivales nacionales como Body Beat (Bogotá) y Zonar Fest (Medellín), llegando a compartir escenario con reconocidas agrupaciones internacionales de EMB y Electro Dark como Hocico (México) y Combichrist (Noruega). Sumado a esto en 2015 hizo una exitosa gira por Lima (Perú) y su disco dio de qué hablar en Alemania, Argentina y Bélgica.

Ahora la banda se encuentra trabajando en su nuevo disco, del cual han compartido algunas canciones en su fanpage y donde además han revelado detalles del proceso de grabación, como la utilización de instrumentos musicales reciclables y la colaboración del músico colombiano Gabriel Ortiz.

“Gracias al esfuerzo de nuestro primer álbum, fuimos contactados por el sello europeo EK Product, firmamos contrato y ahora estamos finalizando Ritual Body Music, que saldrá entre septiembre y octubre de este año. Es el nacimiento de una nueva fuerza en nuestra realidad musical. Un viaje sonoro más allá de los estereotipos y las expectativas comerciales”, aseguró Andrés Orión a través de un email.

Seguro Ritual Body Music irrumpirá con fuerza en una escena musical a ratos monótona y autocomplaciente. Por ahora no está de más darle a los oídos una merecida sacudida con Democracy, álbum que además de desatar una revolución sensorial retrata a la perfección este convulso tiempo en que unos cuantos quieren perpetuar su abusiva dominación. Menos mal existe esta sinfonía industrial para hacerles resistencia.

La banda Struck 9 luego de su presentación en Zonar Fest 2014. Foto de: El Gato

La banda Struck 9 luego de su presentación en Zonar Fest 2014. Foto de: El Gato