Literatura

Editorial EAFIT, 20 años de historias y calidad

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1 / 12 / 2017

La Editorial EAFIT se ha convertido en un nicho de la buena escritura y el apelativo estético del libro como objeto de valor personal e intelectual.

Con motivo del vigésimo aniversario del establecimiento del Fondo Editorial EAFIT, que ha realizado una valiosa tarea de recopilación, edición y publicación de cuerpos textuales en torno a diferentes temáticas de la academia y la literatura local y nacional, para la posteridad y provecho de cualquier actor en cualquiera de los contextos; Laterales Magazine se sentó a charlar al respecto con la jefe del Fondo Editorial, Claudia Ivonne Giraldo, quien ha desempeñado una magnífica labor directiva tanto en el ámbito de la redacción como del diseño visual y contenedor de las producciones, y quien también tiene una ineludible experiencia como escritora.

Así entonces, los invitamos a interiorizar los comentarios que compartimos con ella:

Laterales: Muchas gracias nuevamente por la entrevista. La Editorial EAFIT cumple 20 años en noviembre. ¿Con qué fin, básicamente, surge la editorial; además de difundir la producción académica de toda la universidad?

Claudia Ivonne: Pues, ve: en 1997, creo que era un momento en que, por alguna razón -tal vez por disposición del ministerio o de Colciencias-, muchas universidades montaron su propia editorial. Digamos que las editoriales más antiguas son la de la Universidad de Antioquia, la Nacional… y en ese momento, a una universidad se le pedía que tuviera una editorial que le permitiera llevar el conocimiento producido dentro de sí misma hacia el extranjero; que es la principal misión de una editorial universitaria. Desde entonces ha ocurrido una cosa diferente, y es que los papers en revistas indexadas tomaron la delantera porque, por ejemplo: hace 20 años, cuando un profesor publicaba un libro en la editorial de la universidad, eso le daba muchos puntos para incrementar su sueldo; lo que implicaba plata. Entonces, eso empezó a pervertirse porque todo mundo quería publicar un librito, así fuera de 10 páginas con 10 poemas malos, para que eso le diera puntaje. Eso lo desmontó Colciencias y se cambió por lo que venía haciéndose hace años, montar los papers a revistas indexadas. Pero empezaron a recibir mayor puntaje, lo que también nos ha perjudicado en la publicación editorial porque los profesores e investigadores, por supuesto, pasaron a preferir la publicación en revistas.

De ese momento, hace 20 años, han cambiado muchas cosas en la edición universitaria; y nos hemos venido dando cuenta de lo importante que es ofrecerle, tanto a nuestro público interno, profesores e investigadores, este mismo canal de difusión; pero con un valor agregado. Es decir: que sus publicaciones sean bellas, que sean un objeto de deseo para el lector, y que definitivamente sí tengan difusión; porque uno de los aspectos más dolorosos del libro en Colombia es la distribución. Es costosísima, los aranceles de exportación, o de importación si se quiere hacer un acuerdo con otra universidad, son supremamente costosos. ¿Pero no han visto que en todo hay algo, como la comba al palo? Siempre que hay una dificultad, surge una solución. Hoy en día, la solución es la impresión bajo demanda, que permite que tú pongas libros en México sin necesidad de sacarlos del país: simplemente mandas un archivo digital y el impresor en México lo imprime allá, y queda el libro. Se hace la negociación así.

Entonces, eso nos ha permitido ampliar horizontes. Y es la diferencia de hace 20 años, ahora lo que hay que hacer es buscar esas nuevas opciones, esas nuevas posibilidades de distribución; porque los productos académicos siguen siendo muy buenos. Si tú miras a (la Universidad de) los Andes, o miras la Universidad Javeriana, o la Bolivariana, o la de Antioquia; pues los productos son muy buenos, de muy buena calidad académica.

¿Dónde nos habíamos quedado atrás? Un poco en el libro como tal, en la edición: eran libros muy feítos, con una apariencia como de los años setenta; eso no se había cambiado ni mejorado. Y, por lo menos en esta editorial y pienso que en los Andes, se nota una preocupación manifiesta -yo la he traído conmigo desde que llegué- por hacer libros hermosos. En eso, el rector nos ha acompañado, nos ha apoyado, porque aquí ya se hacían libros muy lindos. Digamos que la colección de Fernando González, los libros de rescate, siempre han sido muy hermosos; pero en lo académico, no lo eran tanto. Entonces, a la colección académica también le he metido la ficha para hacer libros que sean absolutamente hermosos de principio a fin, sin perder la buena edición textual y sin perder la calidad académica. Que el libro cuente una historia desde él mismo como objeto.

Fondo editorial eafit 20 años

Afiche conmemorativo de los 20 años de la editorial en el que aparece el poeta Jaime Jaramillo Escobar. Foto de José Rojo.

Laterales: Por otro lado, teniendo conocimiento, por ejemplo, de una muy buena publicación acerca del sector industrial colombiano a comienzos del XX, que fue editada e impresa por la Editorial EAFIT; llama la atención el que en otras universidades se le da mucha prioridad al contenido retórico de sus propias publicaciones, y no tanto al contenido investigativo en sí, al conocimiento en materia y no sólo el sesgo discursivo y de intereses políticos que lo promueve. ¿Cómo han trabajado eso ustedes?

Claudia Ivonne: DIgamos que las universidades se miden por unos rankings -nacionales, internacionales- de toda índole: latinoamericanas, (norte)americanas, mundiales… esos rankings piden, sobre todo, grupos de investigación. Y aquí en la universidad, hay un grupo de investigación grande sobre historia empresarial antioqueña, e historia empresarial colombiana. Es un grupo de investigación muy serio, muy juicioso; que incluso ha hecho investigaciones para grandes empresas.

Por ejemplo, ahora hicieron un libro bellísimo -del cual yo tuve el honor de ser la editora- sobre los 90 años de Fedecafé. Es un libro que recoge toda la historia durante los 90 años del rol de la federación en la producción, casi desde los inicios de la misma producción del café en el país. Ahora viene una sobre Fabricato y eso va a ser muy bonito. Entonces, fíjate que son personas que -aunque no todas son de la universidad, porque creo que también hay gente de la Universidad de Antioquia- realizan una labor muy buena en estos grupos de investigación; que ya hay una cooperación entre universidades que hace que cada vez tengamos, si bien más sectorizado el saber -digamos, por esos mismos grupos de investigación- más redes tejidas entre los diferentes grupos: lo que le tenga que aportar el grupo de historia empresarial antioqueña a los grupos de ingeniería y diseño de productos, o que cómo ha evolucionado, ¿qué se yo?… la trilladora de café.

Todo eso hace que, en realidad, el ambiente universitario desde hace 20 años hasta ahora se haya vuelto muy distinto. Nuestras universidades apenas despuntaban en investigación, mientras que las grandes universidades -digamos, las  públicas; pienso yo, desde mi ignorancia- tienen más oportunidades de hacer investigación porque tienen mucho más apoyo internacional, de universidades que pusieron los ojos sobre esas universidades públicas, como la Nacional, la de Antioquia; para dar muchos incentivos económicos, sacar muchachos a estudiar al exterior y traerlos posgraduados. Todo eso ha generado un movimiento muy interesante. Y bueno, EAFIT, que también recibe algunas cooperaciones internacionales, pues también tiene dinero. O sea, esta es una universidad que, por ser privada, maneja sus recursos de manera distinta. No depende de lo que le dé el gobierno, sino que los maneja desde su punto de vista, como inversiones y otro tipo de negocios que hace.

Entonces, el desarrollo del discurso de un profesor como Juan Manuel Cuartas -de las voces de la filosofía en Colombia- ese trabajo que él hace en solitario, también es muy valioso. Digamos que él había caracterizado al catedrático por excelencia, el que escribe sobre el tema de su cátedra; y esa escritura es sumamente valiosa. Por eso, yo diría que los dos campos son muy importantes dentro de la academia.

Y está un tercer campo que es la apropiación social del conocimiento. Hay productos de nuevo conocimiento que son todas esas investigaciones, las tesis de doctorado -que aquí también las publicamos-; y están unas guías que también publicamos, por ejemplo, de gerencia de marca. Entonces, hacemos un libro precioso de gerencia de marca, para que los estudiantes lo puedan conseguir.

Laterales: Bueno, y en estos 20 años, la editorial ha publicado muchas colecciones. ¿Cuáles, digamos, han sido las colecciones que se han destacado, las que más han dado de qué hablar?

Claudia Ivonne: Pues mirá, EAFIT es muy fuerte en ingenierías. Hay unos títulos que se publicaron hace unos años, en cuya producción no tuve la fortuna de participar -tengo dos en preparación- que son como best sellers de la universidad. Skudmart: Química con la muerte, que es un trabajo que escribió este muchacho Espinal (Jaime Andrés Espinal), y es sobre unos muchachos de la universidad que sintetizaron una sustancia que permite quitarle el olor (del formol) a los muertos, y de eso hicieron una fortuna. Ese es un caso muy exitoso de un negocio inesperado: uno de los chicos contaba que, por las afugias de pagar la matrícula, empezó a trabajar en una funeraria. Y que cuando venía a clase, los demás muchachos se le hacían a un lado por el olor tan fuerte a formol. Entonces él, en su propio estudio, descubrió una manera de preparar a los muertos -conservar al cadáver, mantener la apariencia- usando otro producto. Y de ahí salió ese trabajo, el libro es un éxito.

Algunos de los libros publicados recientemente por la editorial EAFIT. Foto de: José Rojo.

Y en literatura, digamos que la Biblioteca Fernando González es nuestro best seller, el libro más vendido de esta editorial es Viaje a pie. Se vende y se vende y se vende… primero, porque las libreticas de Fernando González -las que hace la editorial- son hermosas. Y pues, a los jóvenes les encanta Fernando González. La que le sigue es la Biblioteca Gonzalo Arango, sacamos Obra negra y Sexo y saxofón; y cada año pensamos sacar un libro nuevo de él. Está también la colección Rescates, que es preciosa; la colección de obras Debajo de las estrellas; la colección de novela, cuento y ensayo, que es Letra por letra, preciosa, que son unos libros que no tienen nada que envidiarle a uno de Alfaguara. Es más, creo que a los de Alfaguara les debería dar pena de hacer esos libros tan feos (risas).

Poco a poco, a varios autores les abrimos la puerta; ya sean consagrados como Fanny Buitrago, Elkin Restrepo, Harold Kremer, (Roberto) Rubiano; o estos nuevos como este muchacho Juan Carlos Pino -un chico de Popayán, profesor universitario, pero joven-, o Sandra Elena Castrillón, o Javier Zamudio -que va palo arriba con Espiar a los felices-. Le abrimos el espacio a los jóvenes también y yo creo que, poco a poco, van encontrando su camino. (Luis Miguel) Rivas publicó aquí, esta fue su primera casa editorial; y yo creo que eso es muy diciente sobre la labor que cumple esta editorial, que es sui generis junto con la de la Universidad de Antioquia, Unaula y la Bolivariana. Las cuatro publicamos literatura, las demás editoriales universitarias (en Medellín) son meramente académicas. Nosotros, desde el comienzo, hemos tenido una vocación muy, muy clara, desde el inicio de la editorial, por abrirle un espacio a la literatura.

Portadas de los libros Política, ensayo y ficción de Fernando González y Cuentos de Fanny Buitrago, antología que hace parte de la colección Debajo de las estrellas. Foto de José Rojo.

Laterales: Precisamente, para los autores que quieran publicar en la Editorial EAFIT, ¿cómo es ese proceso? ¿Cómo se hace todo ese acompañamiento editorial? ¿Cómo se hace la selección del mismo material?

Claudia Ivonne: Básicamente, trabajamos la parte de literatura como la trabaja cualquier editorial comercial: el manuscrito llega, se inscribe, el autor se compromete a no presentarlo a otra editorial -porque nosotros empleamos unos recursos en la evaluación-. Damos una primera evaluación aquí. Luego, si vemos que es necesario contratar un lector o lectora avezado/a, lo hacemos. Y el concepto positivo lo llevamos al comité editorial, que es el que da vía libre.

Y así mismo pasa con la colección académica: cuando tenemos que someter una investigación a una evaluación de pares académicos externos, que es una evaluación ciega; siempre las evaluaciones son ciegas: el evaluador no sabe quién es su evaluado, ni el evaluado sabe quién es su evaluador. Y ya con esa certeza de que el libro cumple, que los evaluadores luego le dicen a los investigadores como “este trabajo necesitan afinarlo en el tercer capítulo”; ya entra al comité a que lo aprueben y se le asigna un editor de mesa. Ese editor de mesa acompaña al autor desde la corrección del texto y le va sugiriendo: que dónde le faltan informaciones, que esta referencia está mal… y yo creo que eso es lo que hace que, académicamente, sea muy cuidada una edición; y literariamente también. Los libros tienen, generalmente, dos correcciones: una de texto, en que se diseña el libro; y luego se vuelve a corregir, cuando ya está en PDF, listo para imprimir. De manera que evitamos al máximo los errores que no deben quedar en la impresión.

Proceso de revisión de uno de los textos que próximamente será publicado por la editorial. Foto de José Rojo.

Laterales: Decía algo que nos llamó la atención: que esta editorial, junto con otras del departamento, son sui generis por abrirle, precisamente, espacio a la literatura. ¿Qué resalta a EAFIT en cuestión de literatura?

Claudia Ivonne: Pues, yo creo que desde un principio, también muy orientado por el rector, Juan Luis (Mejía Arango) -que es un gran conocedor del mundo del libro y un gran conocedor de la literatura antioqueña- es el afán por hacer rescates, rescates muy valiosos. Por ejemplo, la Biblioteca Fernando González es un rescate, la Biblioteca Gonzalo Arango es un rescate, la Biblioteca Mario Escobar es otro rescate; y la colección Rescates entera, que consta de libros de autores que hace mucho tiempo no se publican y que merecen que las nuevas generaciones los lean: a Magda Moreno le acabamos de sacar, y vendrán varios más.

Gonzalo Arango, uno de los autores publicados por la Editorial EAFIT. Foto de José Rojo.

Yo creo que esa es una de las características que sí diferencia a EAFIT de otras universidades – aunque darle el espacio a los jóvenes también lo hace la de Antioquia: a autores que, si bien podrían ser jóvenes o no tan jóvenes, pero no son tan conocidos; se les abren las puertas porque son buenos y no tienen la oportunidad de que una editorial comercial les publique cuentos, por ejemplo. Cuento es un género que no se publica mucho en editoriales comerciales, a no ser que se trate de las grandes recopilaciones de cuentistas, como Cortázar, Čehov, y en fin; o últimamente con cuentistas que son Nobel, que han puesto un poquito más de moda el cuento. Es muy difícil que a una persona joven, sin mucho reconocimiento, una editorial comercial le publique un libro de cuento. Entonces, nosotros suplimos ese vacío que hay en la industria editorial con respecto a eso. Últimamente, estas pequeñas y hermosísimas editoriales en España, en Barcelona, están haciendo un poco de lo mismo, abriéndole las puertas a escritores más alternativos y han encontrado unas joyas, unas maravillas.

Laterales: Justamente, a propósito de esta diferencia entre escritores y autores emergentes, y escritores que se podrían ya considerar como universales: es muy curioso que, a pesar de que autores como Fernando González y Gonzalo Arango sean muy populares y admirados aquí en Medellín, en los círculos literarios como académicos; en ningún otra parte se ha tenido la intención de rescatar sus escritos. ¿Cómo han trabajado ustedes las motivaciones detrás de eso? ¿Cómo creen que ha influido eso en la impresión que la gente tenga acerca de la Editorial EAFIT?

Claudia Ivonne: Mirá, yo creo que hay varias editoriales que hicieron el esfuerzo de publicar. Por ejemplo, la Bolivariana, hace unos años, sacó varios libros de Fernando. Pero, por otro lado, está la cuestión de los derechos. Fíjense que, para esta colección la publicamos en coedición con Otraparte, la familia le cedió los derechos a Otraparte; y lo mismo pasó con Gonzalo Arango. Entonces, claro, nos queda mucho más fácil, hemos tenido una relación muy buena con Otraparte. Y bueno, mucha gente sí nos conoce justamente por esas libreticas de Fernando González. Pero sí se han hecho otros esfuerzos: Bedout (Editores) también lo publicó en su momento, y algunas otras editoriales han sacado uno que otro libro de Fernando. Por el maestro, siempre ha habido mucho interés; y yo creo que al ser un autor tan leído por los jóvenes y en la academia, cada vez tendrá más que decir. A pesar de que sea un filósofo puesto en duda por otros filósofos, un literato puesto en duda por otros literatos; la obra de Fernando sigue siendo muy sugerente y hay que estudiarlo, hay que leerlo.

En su tarea de recuperar obras de gran valor, la Editorial cuenta con la colección de Rescates, que ha publicado novelas como La Madonna de los patriotas (foto), escrita en el siglo XIX por A. Brown y que relata el fusilamiento de La Pola y demás hechos históricos del país. Foto de José Rojo.

Laterales: Bueno, la pregunta es precisamente por el momento actual. Más o menos desde 2008-2009 para acá, sí se ha notado mucho ese renacimiento del interés por los escritores locales como Fernando; a diferencia de esas publicaciones esporádicas, de hace muchos años, que usted dice que hacía, por ejemplo, Bolivariana.

 Claudia Ivonne: Claro, claro. No, y en eso ha influido mucho la Corporación Otraparte. Fíjate que ese café, esa casita, todo eso convoca mucho a la juventud. Entonces, cada vez se sienten más intrigados por un personaje que es casi una leyenda, ¿cierto? Que se vuelve como una leyenda urbana, una leyenda nuestra: “Uy, es que en Envigado vivía un viejito que era un filósofo”. Es algo muy bello para la autoestima de un pueblo, como “Tenemos un filósofo nuestro, lo queremos, es parte de nuestra cultura. Lo estudiamos, lo leemos, es valioso”. Creo que eso nos llena de orgullo.

En este momento, los jóvenes están descubriendo a Gonzalo Arango, se están enamorando de esa figura que representó a varias otras generaciones de jóvenes. De pronto los actuales son jóvenes más abandonados con respecto a eso, no ha habido una figura así -independientemente de Andrés Caicedo- que regente a la generación como Gonzalo Arango nos regentó a los de esa generación. Entonces, empiezan a buscar en ello esas figuras que necesita todo joven para afianzarse dentro del mundo. Yo creo que esos referentes como Fernando, Gonzalo, Andrés… que fueron contestatarios, que nunca estuvieron del lado del canon; pueden ser muy interesantes para ustedes por eso. Y ha sido un éxito, porque nadie se imagina que los jóvenes vayan a comprar Viaje a pie.

Laterales: Desde ustedes, como editorial universitaria: ¿cómo ven la producción literaria actual en Medellín y el resto del país? ¿A qué le están apostando los autores? ¿Qué narrativas se están construyendo?

 Claudia Ivonne: Bueno, yo hablo como desde mi punto de vista. Realmente, de lo que he visto aquí, de lo que vi en (la revista) Odradek durante 10 años publicando cuentos; yo pienso que hay una gran calidad literaria en mucha gente. Nunca como ahora, el momento literario es tan rico; porque hubo épocas muy solitarias -los noventas eran solitarios, los ochentas eran solitarios, los setenta ni se diga porque regentaba una manada de viejitos cacrecos (risas) que hacían como si lo demás no valiera la pena-. En este momento, imagino que porque la gente es más educada, se ha educado más en universidad, ha habido muchos más talleres de escritura creativa; digamos que la calidad es muy distinta en lo que se hace, casi todo es muy bueno, es excelente.

Entonces, es un buen momento para “tomarle la temperatura” a la literatura nacional en ese sentido. Pero muy mal momento para hacerlo a la literatura de grandes casas editoriales, porque casi todo lo que hay allí -por no decir todo- es inflado. Es decir, son productos y autores que no son tan buenos, como más o menos del mediocre o lo común y corriente; pero los convierten en unas grandes figuras como a cualquier jabón, se venden autores como si fueran jabones. Dicen que el empaque es muy bonito, que únteselo (a modo de analogía del ejercicio lector) y verá lo bonito que se pone (risas); y le meten todo ese mercadeo que tan bien saben hacer. Entonces, claro, todas las señoras están de aquí para allá comentando: “¿te leíste la última de Fulanito?”.

Más títulos publicados por la Editorial. Foto de José Rojo.

Ese tipo de cosas nunca nos va a pasar a nosotros -gracias a Dios que no nos va a pasar- porque es una literatura mala, de eso no va a quedar casi nada. Dentro de 20 años, eso va a ser una literatura deleznable que va a ser consultada sólo por mera curiosidad, como muchos que están reposando ahora en las bibliotecas patrimoniales: mucho señor que publicaba dos o tres novelitas y que, de pronto, no mucha gente conoció y que no eran malos; pero que tampoco eran los genios que se quería hacer creer. ¿Qué es lo que pasa hoy en día? Que como hay gente tan buena, todos los escritores nos tenemos que bajar del bus del éxito, del gran, gran, gran escritor; porque eso ya no existe. Como me tocó a mí: que Borges, Cortázar, José Donoso… todos esos gigantes lo eran porque debajo no había tanta cosa buena. Pero si ahora hay montones de Cortázares, montones de José Donosos, montones de García Márqueces; ¿dónde está el gran escritor? A mí me parece una aspiración tonta que un escritor joven pretenda convertirse en eso. Pienso más bien en un Kafka, en una persona que construye sus obras en solitario, trabajadas, para sus amigos; y que más tarde se le reconocerá su gran valor.

Y por eso mismo, es una época difícil en ese sentido; porque incluso los Nobel ya no son tan buenos. Si uno va y lee a esos Nobel, ve que ya no son tan buenos, he leído cosas mejores.

Laterales: Y eso curioso porque, teniendo en cuenta otra vez esa contraposición entre escritores emergentes y los unánimemente aclamados, uno sí nota que las grandes casas editoriales tienden a aceptar obras que se asemejen a las de tal escritor grande, o a tal época en que proliferó tal tipo de poética. ¿Cómo trabajan ustedes los criterios que le permitan a un escritor publicar con ustedes? Pues, teniendo en cuenta que ustedes mismos se han disociado de esas tendencias de la gran editorial.

Claudia Ivonne: Es que nosotros no tenemos una necesidad de vender tan acuciante, ¿cierto? No nos están midiendo por eso, entonces de pronto uno piensa, a lo mejor ingenuamente, que en ese trabajo que estamos haciendo nosotros es donde están los buenos escritores; y no allá porque, obviamente, nuestros buenos escritores no están escribiendo sobre los temas de moda: no hay secuestro, no hay guerrilla, ni ninguno de los grandes relatos de hoy día que se asemejan tanto al periodismo. Estos son buenos, excelentes cuentistas, o escritores de una excelente novela. Trate de lo que trate, pero es buena. Nuestro único requisito es que (el texto) sea muy bueno para poderlo publicar aquí, por eso digo: cuando nosotros publicamos con base en nuestro leal saber y entender, publicamos lo mejor que podamos encontrar dentro de lo que nos ofrecen. La mayor parte de las propuestas las rechazamos y eso es lo que no contamos, porque no son tan buenos. Ya hemos establecido un nivel que necesitamos sostener.

Laterales: Entonces, ¿ese nivel no lo evalúan a partir de determinados tecnicismos o recursos literarios; sino a partir de la misma experiencia lectora?

Claudia Ivonne: Ah, no, el nuestro es un editor avezado que ha tenido por delante miles de trabajos. Cuando lees una buena obra, ya casi desde la primera página sabes distinguir si el autor sabe lo que está haciendo, si tiene oficio, que “este es un cuento luminoso”. Que según una poética que uno ya haya adquirido, el autor pone todo lo que a uno le parece que es la buena literatura, que no tiene que ver con una preceptiva.

Además de cuento y poesía, la Editorial EAFIT publica poesía, como este libro que recopila a cinco poetas chinos contemporáneos. Foto de José Rojo.

Sin embargo, uno sabe que toda la gente que hemos publicado son gente que sabe mucho de literatura, que son gente muy formada. Y esa es una de las características del escritor contemporáneo, que generalmente no es un Macedonio Fernández, un autodidacta necesariamente. El gran escritor nuestro es uno que estudió literatura, o que estudió humanidades, que escribe muy bien.

Laterales: Inclusive, uno a veces es diferenciador, por ejemplo, en otros temas como los libros periodísticos que ustedes han sacado, que es un periodismo ya más de corte cotidiano, no tan centrado en las grandes historias y las grandes problemáticas.

Claudia Ivonne: Sí, sí. En periodismo, digamos que nos interesa es la crónica periodística, que tiene que apelar a los temas de más actualidad; lo que personalmente creo que no debe hacer la literatura. ¡Para eso está la crónica! Pero la obra literaria, el cuento, la novela, el gran ensayo, no tienen que ser condescendientes con el tema de moda. Hay tanto que hablar, tanto que mirar de nuestra realidad; que no los podemos circunscribir solamente a dos o tres problemas, ¿cierto? Como las telenovelas que pasan a las 8:00 de la noche (risas).

Laterales: A 20 años, ¿cómo cree usted que ha evolucionado el mercado para las editoriales universitarias?

Claudia Ivonne: Mucho, mucho. Es decir, mira el Salón Iberoamericano del Libro Universitario que armamos entre 10 universidades y que yo tengo el honor de coordinar. ¡Eso fue apoteósico! 222 editoriales universitarias en Medellín, la venta fue impresionante. Entonces, uno siente que es un público mucho más culto, que se acercó a la editorial universitaria a comprar con interés en la oferta. ¡Vendimos 90 millones en esos siete días! Eso, en libros universitarios, es muchísimo dinero. Yo pienso que eso nos tiene que dar mucha esperanza, porque significa que si tenemos escritores más cultos, tenemos lectores más cultos. Cada vez salimos más de esa literatura facilista, de “cuente su secuestro y venderemos 100 mil ejemplares”, o “cuente su primera relación sexual y venderemos otros 100 mil”; todas esas pendejadas que sólo han empobrecido el panorama de la literatura nacional.

Laterales: Por otra parte, antes se decía que lo digital era el acabose, una amenaza para las editoriales. ¿Cómo ven ustedes, ahora, lo digital? 

Claudia Ivonne: Bueno, afortunadamente el apocalipsis no ha llegado (risas). ¿Que le llegó al libro? Yo veo al libro, en papel, vigoroso, fortalecido por la idea del mismo libro como objeto. Y por eso es mi apuesta porque los libros sean bellos, yo pienso que a los seres humanos nos gusta tener cositas, nos gusta acumularlas. Y a los que nos gustan los libros, pues acumulamos libros. Así uno nunca lo vaya a leer, sabe que lo tiene ahí y eso lo llena de satisfacción. Y sé que como yo, hay miles de personas enfermas por los libros y creo que es uno de los argumentos para seguir adelante con este trabajo.

Claudia Ivonne Giraldo, escritora y jefa de la Editorial EAFIT, en su oficina. Foto de José Rojo.

Sin embargo, el mundo digital no tiene que ser una competencia para el libro de papel; sino un aliado estratégico. Nosotros hemos aprendido esa lección y vendemos libros en formato eBook, nuestros libros empiezan a tener relación con lo digital, como códigos QR, referencias con hipervínculos… seguramente más adelante vendrá el papel digital, que tendrá sonido, olores, pequeñas imágenes como los periódicos en Harry Potter. Es probable que nos toque, o por lo menos a mí, ver algo de eso; y seguramente a ustedes también. La evolución del ser humano y de la ciencia es impredecible, pero yo siento que los que amamos al libro en papel siempre lo vamos a querer así. Y van a ser los hijos de mis hijas, y los hijos de sus hijos, y los hijos de sus hijos, por los siglos, amén; hasta que haya una hecatombe que nos borre de la faz de la tierra (risas) y, bueno, ya qué le vamos a hacer. Eso ya no nos interesa.

Laterales: Ya para ir finalizando: ¿cuáles son esas otras apuestas de la editorial? Ya con 20 años, ¿a qué géneros le quieren apostar? ¿Qué proyectos tienen?

Claudia Ivonne: No, pues el proyecto es hacer crecer más la editorial, porque pasó de producir, hace dos años, 30 libros; a hacer 60 al año. Eso es muy importante. También está el reto de hacer libros más bellos, muy cuidados; cuando había una manera de hacer libros muy del siglo XX, ya pasamos al siglo XXI.

Y también, digamos, una estrategia en redes sociales muy interesante; porque, como editores, tenemos que ser jóvenes de espíritu en el sentido de que no nos podemos cerrar, no podemos decir que “aquí no vamos a hacer eso”. Tenemos que ser abiertos a lo que los jóvenes están proponiendo, desde que no sean estupideces de la sociedad de consumo. También vienen cosas como los booktubers, un club de lectura que vamos a implementar con membresía, descuentos, participación en eventos; como una cosa muy rica, muy interesante. Y de ahí para adelante, muchas cosas más, como participación en ferias internacionales, un canal de Youtube para nuestros libros, la tienda virtual, entrega de libros a domicilio… muchas cosas ricas.

Laterales: Para usted como escritora, que ya lleva experiencia en el mundo literario: ¿qué representa para usted, hoy en día, estar al frente de la Editorial EAFIT? Desde lo profesional, desde lo personal.

Claudia Ivonne: No, pues para mí esto es como una gran fortuna haber llegado a la editorial, me siento muy feliz de estar; cuidando mucho que cada pasito que dé, sea muy responsable y vaya enriqueciendo a la editorial, al equipo y a la universidad.

Y como escritora, pues sí hay una renuncia que uno tiene que hacer, porque ya no mantengo tiempo para escribir y eso duele, porque uno quisiera estar escribiendo su obra. Pero son unos añitos de una buena experiencia en algo que yo he hecho toda mi vida, estar rodeada de libros desde que era chiquita; o sea que yo nunca siento que esto sea como un trabajo, sino que es mi lugar natural. Y por eso siento que es una bendición estar aquí, que es una fortuna estar aquí; un aprendizaje de vida… como un premio de vida que uno, al final de su carrera profesional o por lo menos laboral, esté en este espacio tan bonito. Y la literatura, pues va a ser así hasta que tenga 90 (risas), yo creo que la seguiré escribiendo.

Laterales: Bueno, ¿algo más para agregar?

Claudia Ivonne: No, muchachos. Más que suficiente, muy queridos, muy lindos.

Laterales: Muchas gracias por todo.

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Para finalizar, queremos invitar cordialmente, a todos nuestros lectores, a la celebración de los 20 años de la Editorial EAFIT organizada por la misma institución, que se llevará a cabo el próximo 4 de diciembre desde las 3:00 de la tarde.

 

*Esta entrevista fue realizada por Musa Benmejía y Felipe Sánchez Hincapié.