Filbo

Escribir sobre la violencia: los retos de narrar las historias de la violencia en Colombia

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26 / 04 / 2018

En la FILBo también se escriben las historias de la violencia y el conflicto armado protagonizadas por mujeres, un gesto para construir una nueva historia.

Como parte de la presentación del libro Expropiar el cuerpo: seis historias sobre violencia sexual en el conflicto armado (realizada durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá), el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) invitó a tres mujeres — Natalia Escobar, Diana Obando y Emilia Bayón — a contar sus experiencias y narrar la violencia desde diferentes orillas.   

Las historias de este libro pueden abrir heridas que seguramente volverán a doler […] pero que necesitan ser abiertas para sanar en realidad”. De esta manera, el prefacio del libro anuncia el preludio de seis historias que, a modo de advertencia, pueden curar o reabrir heridas que necesitan ser cicatrizadas.  

Y es que hablar de violencia sexual en un conflicto armado, más con las proporciones del colombiano, puede brindar nuevas perspectivas para hacer memoria histórica. Pero no solo en Colombia se ha empezado a hablar de violencia de género en un contexto de guerra: la premio Nobel Svetlana Aleksiévich, a través de obras como La guerra no tiene rostro de mujer, ha enfatizado en el género como un nueva categoría de análisis para la construcción de memoria y paz. 

Natalia Escobar, psicóloga y candidata a Ph.D en Literatura de la Universidad de los Andes —  invitada al conversatorio por su acercamiento a mujeres victimarias —  consideró que es necesario reconstruir el pasado desde la multiplicidad de historias, para evitar caer en lo que denominó como “pasado débil” o la construcción de historia desde fuentes limitadas.  

Por otro lado, Escobar reconoció la importancia de auscultar en los relatos desde el “horror” de quien estuvo en un conflicto en calidad de victimario, y aseguró que las implicaciones de narrar y escuchar a excombatientes recaen en lo que Primo Levi define como reflejo en el victimario o encontrarle sentido a su historia. Sin embargo, lo valioso de este reto consiste en asegurar el derecho a la memoria para quienes han hecho parte de un conflicto 

El conversatorio también sirvió para visibilizar algunas propuestas estudiantiles de alto impacto como el grupo Las Troyanas, compuesto principalmente por estudiantes universitarios y que ha contado, desde construcciones literarias alternativas, los relatos de mujeres víctimas de la violencia.  

Para este colectivo, representado por Emilia Bayón, la historia se ha contado desde voces masculinas, por lo que el trabajo de visibilizar las experiencias de diferentes mujeres víctimas de las atrocidades de la violencia sexual les da un rostro a las mismas y las expone a un impacto emocional. “La violación no es un hecho aislado, está alrededor de muchas violencias”, aseguró Bayón y agregó que la cotidianidad de la violencia sexual exige un proceso de concientización sobre este tema. “Uno empieza a sanarse a través de la escritura y de ser leído”.  

Diana Obando, Politóloga y Magíster en Creación Literaria, desde el arte y las apuestas estéticas, afirmó que lo más importante del trabajo de escritura sobre la violencia radica en resignificar el dolor en un país tan acostumbrado a este. “Se debe considerar al arte desde su valor terapéutico y transformador” porque “los cambios estéticos también son cambios políticos” y esto, según ella, se debe reflejar en nuevas apuestas, nuevos formatos y nuevas voces.  

De esta manera, el Centro Nacional de Memoria Histórica, a través de su nueva publicación busca exponer, desde un punto testimonial e histórico, las voces que no han tenido cabida en otros espacios de construcción de memoria histórica.  

Durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), el CNMH tendrá en el pabellón 20 una muestra de lo que será el Museo de la Memoria Histórica, así como múltiples exposiciones.  

Pueden descargar el libro en este enlace