Música

Una inconclusa sinfonía mágica: Piero en Medellín

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17 / 03 / 2019

A propósito de su concierto en la capital antioqueña, Piero conversó con Laterales Magazine sobre este disco, que aún disfrutan grandes y chicos.

En un peñón de la costa

Que bate el mar noche y día

Se reunieron muchos peces

A ensayar la sinfonía…

Varias generaciones han escuchado fascinadamente esta estrofa, esperando a que el director Pejerrey, “anteojitos de carey, con batuta y diapasón”, diera inicio a esa sinfonía que hacía, del mar, una fiesta. Y aunque la gran ballena sorda se aparecía de repente para acabar con la función, el pulpo, la foca, las sardinas, el cangrejo, los delfines, el bagre bigotudo, el tiburón y otros animales marinos, aprovechaban su partida para volver a tocar con alegría sus instrumentos: “Racatatapum racatatapum racatatapum pum pum pum pum”.

Han pasado 43 años desde que Piero publicara Sinfonía inconclusa en la mar y el disco está grabado en los corazones de muchos. Si bien el cantante ítalo-argentino-colombiano solo compuso la célebre canción que le da nombre y las demás las retomó de su amigo y maestro, el sacerdote y músico Alejandro Mayol; éste es de los más vendidos en su extensa trayectoria artística y en 2011 fue nominado al premio Grammy Latino en la categoría Mejor álbum de música latina para niños.

Piero : Sinfonía Inconclusa en "La" Mar. Cortesía

Piero : Sinfonía Inconclusa en «La» Mar. Cortesía.

Pese a sus alegres y ensoñadoras canciones, Sinfonía inconclusa en la mar nació en tiempos oscuros y revueltos. La última dictadura militar que gobernó a Argentina persiguió todo lo que oliera a libertad y canciones de temática social, incluyendo aquellas por las que antes Piero había sido aclamado, como “Al pueblo lo que es del pueblo”, “Que se vayan ellos” y “Los americanos”, no se escaparon al olfato de la censura. Decidido a que no callarían su voz, se reunió con Alejandro Mayol para grabar un disco que, en palabras suyas, tranquilizara “un poco la pelota”; aunque los militares ya lo tenían en la lista y fueron por él hasta su casa, de la que pudo escaparse gracias al aviso de su hermana para luego tomar un avión rumbo a España, donde vivió 5 años.

Ahora, convertido en referente de la canción, sigue alegrando a chicos y grandes con su Sinfonía, que en los próximos 22 y 23 de marzo presentará en el Teatro Metropolitano de Medellín José Gutiérrez Gómez, junto a su banda y 25 artistas en escena. Será un concierto-performance en el que la música se unirá con el teatro, la danza y las artes plásticas, para sumergir a los asistentes en un océano de fantasía y diversión, transmitirles un mensaje de paz, fraternidad y amor, y celebrar el largo trasegar de Piero como cantante.

Antes de presentarse en Medellín, Laterales Magazine tuvo una vídeo llamada con Piero para conversar sobre su infancia en el seminario, la grabación de Sinfonía inconclusa en la mar, el vínculo que creó el disco con su hijo (Juan de Benedictis) y tantos niños en Latinoamérica, la paz en Colombia (por la que ha trabajado incansablemente) y su vida dedicada a la música.

Quisiera empezar por la semilla de Sinfonía inconclusa en la mar, por así decirlo, y son sus años en el seminario, al que usted, por un “error de información”, llegó a los 11 años. Aunque descartó la idea de ser sacerdote, ¿cómo lo forjaron esos años allí?

Piero : Sinfonía Inconclusa en "La" Mar. Cortesía

Piero : Sinfonía Inconclusa en «La» Mar. Cortesía.

Bueno, yo no entendía cómo llegué allí. Fue una confusión de confusiones, pero el objetivo era ir a Buenos Aires. Yo estaba a 1.200 kilómetros del sur, en Rionegro, y ya había vivido en Banfield -por eso soy de Banfield-, entonces todo eso se transformó en una confusión que… podemos hablar otro día o cuando quieras. Pero lo que uno entiende una vez pasó, es que yo conocí ahí unos tipos increíbles ¿viste? Unos curas del Tercer Mundo de esa época, [de los] que me hice amigo, que eran maestros, realmente coherentes y [era] muy interesante su forma de ver la vida. Y bueno, me fui quedando en el seminario hasta el quinto año, hasta casi terminar la secundaria. Pero la idea no era casarse ni nada de eso, era entender cosas y seguir para adelante.

Usted habla de los sacerdotes que conoció en el seminario, como Eliseo Morales, Carlos Mújica y Alejandro Mayol, que también era músico. Fue gran amigo suyo y compositor de las canciones de Sinfonía inconclusa en la mar. ¿De qué manera se acercaba él a los estudiantes con la música y, al día de hoy, cómo valora su legado?

Bueno, la verdad es que yo estaba en el seminario menor y él estaba en el seminario mayor. [Él] estaba en Filosofía y Teología, yo estaba en la secundaria. Pero se hacían [unos] “fogones”, guitarreadas alrededor de un fuego; y el cura —casi cura, [porque] todavía no era— tenía con los chicos una magia, una manera muy especial de capturarlos y realmente hacía lo que quería porque los chicos estaban embelesados.

A mí siempre me gustaban las canciones y, como yo más o menos canturreaba, siempre las tuve de una o de otra manera presentes. Cuando empezaron a prohibirme canciones, digamos “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Los americanos”, “Las cosas que pasan”, dije: ‘Bueno, antes que me prohíban a mí —porque lo que querían era prohibirme a mí y era una excusa—, entremos a grabar algo que no sea prohibible’; y entonces aparecieron las canciones, “La creación”, la de la abuela, etcétera. Todas menos “La sinfonía”, que esa sí la compuse yo mientras estábamos grabando el disco; es la única que hicimos los dos, digamos. El resto son canciones que él cantaba y que yo, cuando veía que se ponía fea la cosa, dije: ‘este es el momento de cantar estas canciones y no revolver más nada, tranquilizar un poco la pelota’ ¿no?

Aun así, ¿hacer este disco fue su resistencia a los militares y a la censura que le impusieron a su música?

Sí, porque uno tiene como esas ganas de poner una púa, de pinchar un poco. Hicimos dos discos, la Sinfonía y otro que es Folklore a mi manera. Ese disco, que también a mí me gusta mucho, tiene una particularidad: tiene rockeros, tangueros y folkloristas, en una simbiosis -digamos- donde antes era impensable juntar el rock con el folklore o con el tango, ¿no? Ahí elegí los músicos que a mí más me gustaban: bandoneonistas, bombistas, guitarristas. Realmente me da orgullo haber convocado a esa gente y haber hecho un disco de fusión cuando la palabra fusión no existía todavía.

Piero : Sinfonía Inconclusa en "La" Mar. Cortesía.

Piero : Sinfonía Inconclusa en «La» Mar. Cortesía.

¿En algún momento llegó a temer que Sinfonía inconclusa en la mar no fuera bien recibido entre sus seguidores por hablar de peces, vaqueros, trenes y Dios?

No. Yo creía en esas canciones. No es sí o sí, es una manera de ver las cosas. O sea, yo no te voy a molestar en lo que vos busques o en lo que vos creas, pero sí te puedo mostrar una punta, una realidad de eso, ¿no? Y además, ahí nos dimos cuenta [de] que trabajábamos bien juntos y nos pusimos a trabajar en una ópera para chicos que se llama La ópera del Cachuso Rantifuso, sobre la identidad y donde estaba la lechuza sabia que decía: ‘el que nace de una manera, nace de esa manera, porque si nace de otra manera, nace de otra manera’. O sea, más claro está… (risas).

Esas canciones de esta ópera salieron lindas, muy bien; pero en medio de una realidad política durísima, donde yo me tuve que ir del país, donde me salvé por diez minutos… un montón de cosas más. Y lo peor de todo es que a mí me dijeron que Alejandro Mayol se había muerto, lo habían matado; y a él le dijeron que a mí me habían matado por la confusión que había en esos tiempos. Bueno, la cosa es que por suerte, cuatro años y medio después, pude volver y estuvimos muy felices de que estábamos los dos vivos, y terminamos la ópera. Esta y las canciones están en YouTube, por si se te ocurre alguna vez mirarlas.

¿Cómo definiría desde lo musical a Sinfonía inconclusa en la mar? ¿Como un juego o un experimento?

Bueno, pueden ser las dos cosas. O sea, el juego, sea con las canciones y lo que te van enseñando, te va haciendo experimentar, tocar los instrumentos y pasarla muy bien. O sea, más que una canción, ¿no? Es un juego y una manera de ver las cosas.

Hay una anécdota muy especial y es que, estando usted exiliado en España, su hijo Juan lo llamaba cuando se despertaba y debían ponerle precisamente el disco. Ahora, 43 años después, ¿cómo recuerdan ambos esa anécdota, y más que Juan hoy hace parte de los músicos del show?

Ahí dijiste algo que no es del todo correcto. O sea, cuando yo estaba en el exilio, mi hijo estaba en Argentina; no tenía un año todavía. La unión con mi hijo era que, a la mañana, él se despertaba en Buenos Aires y decía “papá, papá”, y entonces lo complacían con el disco, con la Sinfonía. Ese fue el cordón umbilical que nos mantuvo unidos, entre otras cosas hasta él llegar a ser un músico y que venga con los músicos a la gira. León Gieco me decía: ‘¡Cómo te envidio tener un hijo yendo al escenario, tocando música! ¡Es muy loco y muy difícil!

¿Qué le han dicho los niños que han escuchado Sinfonía inconclusa en la mar?

De todo. Los chicos tienen una inteligencia… a mí me regalan dibujos, muchos; y realmente es un placer esa ida y vuelta que se da con los chicos. Y sabiendo que son los que saben, a ellos hay que escucharlos, no hay que decirles.

Piero : Sinfonía Inconclusa en "La" Mar. Cortesía.

Piero : Sinfonía Inconclusa en «La» Mar. Cortesía.

En un mundo tan complicado para los niños como el de hoy, ¿cómo seguir trabajando por ellos? Y le hago esta pregunta porque usted en varias ocasiones ha sido un promotor de los derechos de la infancia y ha trabajado con niños

Yo creo que cuando uno se pierde con la cabeza a veces en el día, que vas para un lado o para el otro, lo más sabio es meterse a jugar con los niños y ellos son como maestros en ese sentido. O sea, yo creo que la respuesta sale a partir de ellos. Ahora los tengo un poco más grandes, tengo uno de 17 y una chica de 15. Pero del haber sido como “pabuelo” —el otro que tiene 43, 42—, aprendés un montón de cosas —digamos— que por ahí en la primera etapa no se entendía o había otras realidades, porque uno está todo el tiempo aprendiendo.

Aunque nació en Italia y se crió en Argentina, usted tiene la nacionalidad colombiana

Y paisa (risas).

También (risas) ¿Cómo encuentra a Colombia cada vez que la visita y qué emociones se le atraviesan cuando pisa suelo colombiano?

Qué sé yo… es un agridulce. Vos ves cosas muy lindas y al lado de esas cosas muy lindas te aparece la muerte como una cosa realmente recurrente, terrible y no entendible. Uno no entiende que, habiendo tanta belleza, tanta riqueza, tanta diversidad, tanto de todo, nos sigamos matando y nos sigamos realmente saliendo de la realidad como ciegos.

Usted ha sido un promotor de la paz en Colombia, ha recorrido lugares como el Cauca, Urabá y hasta San Vicente del Caguán con sus canciones…

Y Necoclí…bueno, un montón de lugares y realmente es un placer.

Claro. Y también se ha sentado a hablar con guerrilleros y políticos para pedirles que hicieran la paz de una buena vez, y hasta fue Embajador de Paz de Buena Voluntad en Colombia. ¿Qué más le gustaría hacer por la paz en nuestro país?

No sé, apretar el botón justo… el que no explota (risas). Realmente es muy difícil porque es lo que te decía: es recurrente la locura y la muerte. Todavía estábamos hablando de la muerte de Antequera, ¿no? Y le dedicamos el concierto en la Media Torta [el 3 de marzo de 1989, José Antequera, líder de la Unión Patriótica, fue asesinado en el aeropuerto El Dorado de Bogotá. El crimen causó consternación y, dos días después, Piero realizó un concierto en la Media Torta que estuvo a punto de ser cancelado por motivos de seguridad. En medio del dolor, Piero se refirió a Antequera como “esos hombres que los pueblos jamás pueden olvidar”]. O sea, tiene un montón de contornos y de historias eso, que las cuento por acá y no te las creen, no se pueden creer. Y por otro lado tenés lo opuesto, tenés maravillas de realidades, de gente hermosa, de cosas realmente bellas e interesantes.

Claro. Usted va a presentar la Sinfonía inconclusa en la mar en Medellín, un espectáculo que unirá la música con el teatro, la danza y las artes plásticas. ¿Cómo fue unirlas para crear este espectáculo?

Bueno, fueron bastantes charlas: primero con la gente de la producción y después con la gente que tenía que ver con la dirección. Luis Vicente Estupiñán [director artístico general del espectáculo] nos ayudó mucho a sintetizar lo que queríamos y realmente estamos muy felices con esa parte, porque es un poco de suerte también. Pero bueno, después de tantos años y de tantos intentos, lo merecía, porque uno también va como redondeando y sintetizando la cosa, ¿no? Y entonces hubo muy buenas reuniones, estuvimos muy conectados, y la verdad es que estamos muy felices [por] cómo se ha ido dando la cosa, cómo tenemos un espectáculo para dar vuelta por toda América.

Piero : Sinfonía Inconclusa en "La" Mar. Cortesía.

Piero : Sinfonía Inconclusa en «La» Mar. Cortesía.

El hilo conductor de la historia de este espectáculo es una cronología de sus edades y vida artística. Antes de presentar Sinfonía inconclusa en la mar en Medellín, y mirando en retrospectiva, ¿cómo resumiría toda esta vida dedicada a la música?

Bueno, yo lo que tengo es un agradecimiento a la gente y a la frecuencia que me une con la gente. O sea, yo creo que vos y yo nos conocemos de toda la vida y así pasa contigo, como abuelo, con nietos… uno es de la familia y eso parece muy retórico así, pero es muy hermoso, profundo y real. Yo me siento un afortunado porque realmente esa familia está viva, esa familia sigue buscando, creciendo y tratando de que las cosas se den de una vez por todas; porque tampoco son tan imposibles.

Piero, por último: a quienes vayan a asistir a este espectáculo: ¿qué invitación les hace?

Que no se lo pierdan porque está hermoso y los representa, nos representa… [La vídeo llamada se cae por varios segundos, hasta que logra restablecerse].

Se nos cayó la llamada (risas)

Sí, justo al final. ¿Qué les puedo decir? Que soy muy feliz [por] el hecho de que varias generaciones se junten a invocar la paz, a divertirse, abrazarse, recuperar afectos y volver a ver a los niños felices, que son realmente maestros en esa circunstancia.

¿Quisiera agregar algo más a esta conversación?

Sí, hay muchas cosas, pero lo que tenemos que [hacer es] no aflojarle, amanecer en el ser y visualizar lo que nos gustaría de Medellín, de Antioquia o de donde sea; y trabajar por eso para darle sentido a esta vida y a este país.