Moda

Una nueva perspectiva a la ropa de segunda mano

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11 / 07 / 2018

Para muchos está alejada la idea de comprar una prenda en menos de $10.000, pero en la actualidad el estigma con la ropa de segunda mano ha tomado un gran vuelo y ha evolucionado, al punto de ser una de las principales opciones a la hora de adquirir vestuario.

Nueva York, Madrid y París han sido en las últimas semanas los escenarios de la moda en el mundo, al mostrar las colecciones otoño-invierno 2018-2019 de las principales marcas de lujo (Chanel, Valentino, Givenchy, Elie Saab, Dior, Chloé, entre otras), las cuales llenaron las pasarelas de tendencias, telas exóticas y nuevas ideas de vestuario de la mano de extravagantes texturas, apliques y colores. Sin embargo, hay algo que hasta el momento está muy alejado de esas grandes plataformas.

A pesar de que en el pasado Balenciaga ha jugado un poco con el concepto, la idea de llevar prendas de segunda mano a las importantes pasarelas no se ha desarrollado, y eso que los principales creativos le han apostado a telas y trabajos de manufactura mucho más ecológicos.

Por años el mercado de ropa de segunda en el mundo se ha incrementado, aunque con objetivos distintos al inicial. De acuerdo con BBC, en países como Reino Unido o Estados Unidos, la mayoría de ropa entregada a hogares de caridad termina siendo exportada y vendida en el exterior, uno de los factores que han contribuido a que los objetos sean cada vez de mejor calidad, dado que las personas aceptan que es mejor encontrarle otro uso o dueño a las prendas, que solo han usado un par de veces, antes que tirarlas al basurero.

Y es que… ¿Quién no ha tenido un closet repleto de prendas que ya no usa?

Cada vez es más común que las personas sean alentadas a entregar esas prendas a organizaciones, roperos o a revenderlas en internet.

“El creciente apetito del mundo occidental por la moda rápida y desechable, alimentada por el abastecimiento y disponibilidad de productos baratos fabricados en China y otros países, significa que estamos consumiendo y deshaciéndonos de cantidades cada vez más grandes de ropa”, afirmó en su libro Clothing Poverty Andrew Brooks, profesor de Estudios de Desarrollo del King´s College de Londres, quien añadió que la industria global de ropa de segunda mano genera, aproximadamente, US$4.300 millones.

Naciones Unidas reveló que el principal exportador de esta ropa en el mundo es Estados Unidos, seguido de Reino Unido, Alemania, Corea del Sur y Holanda.

¿Y Colombia?

A pesar de contar con distinguidos nombres dentro de la industria nacional como Renata Lozano, Hernán Zajar, Francesca Miranda, María Luisa Ortiz, Esteban Cortázar, Silvia Tcherassi, Pepa Pombo y Johanna Ortiz, la moda en Colombia no es tan de fácil acceso, o tan común como lo puede ser en las distintas capitales de la moda, ya que el nivel socioeconómico de la mayoría de la población obliga a adquirir prendas de costos más asequibles.

Es ahí donde entra la nueva ola de la moda vintage, el estilo descomplicado, sport y ecológico, además de los precios razonables.

En la actualidad, los millennials, más que cualquier otra generación, están preocupados por la correcta elección de prendas que hablen por ellos en su vida cotidiana. Desde una camisa con estampado llamativo, hasta un pantalón de terciopelo, corte amplio y caída fluida que encontraron en el viejo armario de su abuela, hacen la diferencia.

“Los jóvenes son muy nostálgicos, así que buscan revivir épocas pasadas, tal vez porque se enfrentan a un caos permanente y actual con un presente incierto, una política complicada y un medio ambiente devastado, entonces se aferran a las prendas de los abuelos y los vemos ahora con botines, chalecos, gabanes y tejidos como el croché o el punto, bordados y encajes de antes, este es todo un mensaje de rebeldía y de querer aferrarse a otros tiempos pasados que para ellos fueron mejores”, comentó Pilar Castaño, diseñadora y periodista de moda.

Ya sea por sentimiento de nostalgia, exclusividad, personalidad o precio, las prendas de segunda mano están siendo cada vez más cotizadas dentro del medio, lo que se denota en la cantidad de nuevas tiendas online de este tipo o los espacios abiertos dedicados a esto, como es el caso en Medellín de La Plaza Minorista, donde ir a buscar piezas únicas y antiguas, a precios muy bajos, es toda una experiencia.

Una travesía por la Minorista

Harold Castaño, fotógrafo y amante de la moda, ha emprendido por varios años la fascinante aventura de buscar entre bolsas y artículos empolvados las piezas exactas que logren resaltar sus looks diarios o profesionales.

ropa de segunda mano minorista Medellín

Harold busca en la simplicidad la rareza, por eso en sus piezas de segunda pone un sello personal, esta vez en una vieja gorra plana. Fotografía por Harold Castaño

“En este momento hay una ola cultural en los jóvenes que buscan personalizarse o recrear conceptos de marcas de moda famosas con prendas económicas. La ropa en desuso es un tesoro, uno encuentra muchos tipos de prendas, nosotros venimos no sólo para vestirnos nosotros, sino para nuestras producciones”, afirmó el también creativo, quien une varias de las prendas compradas y las personaliza según las tendencias o gustos del momento.

En la moda no hay límites ni reglas y Harold lo podría afirmar, a pesar de que el estigma que tienen las prendas usadas no se ha logrado romper del todo. Aun así, hay una creciente consciencia en cuanto al uso de este tipo de prendas, siendo los hombres quienes más las adquieren.

Unos jeans de la Minorista reconstruidos podrán dar personalidad a cualquier outfit. Fotografía por Harold Castaño

Para muchos puede sonar descabellada la idea de meterse en una plaza de mercado a comprar ropa que oscila entre los $500 y $30.000, dudando de su procedencia, limpieza y calidad. Y no, no todos son tesoros, pero si se da la oportunidad de buscar y sumergirse en este mundo no tan explorado las piezas que se llevarán a casa serán, por algunos años, de sus objetos favoritos.

moda segunda mano

¿Cómo mostrarle al mundo que en lo barato hay belleza? Eso busca este fotógrafo, también diseñador, quien reconstruye piezas y accesorios para darles un nuevo significado, una moda ecológica y auténtica. Fotografía por Harold Castaño

Nuevas propuestas

Ante esto, es cada vez más común que las tiendas dedicadas a la comercialización de estas prendas sean reconocidas, partiendo de que la misma Minorista es uno de sus proveedores más importantes.

¿El objetivo? Desestigmatizar la idea preconcebida de llevar ropa de esta clase y crear una nueva imagen con base a un estilo de vida descomplicado, clásico y muy urbano.

Ropa de segunda mano Minorista Medellín

Tienda de ropa de segunda mano en la Minorista de Medellín. Fotografía por Steve Jota

Así lo aseguró Joan Sebastián Osorio, un joven estudiante que desde hace dos años tenía la idea de ampliar mentes y mostrar las reliquias que la Minorista guardaba, por eso inició la estrategia de The 1997 – Venta de garaje, en la que vende camisas, chaquetas, chalecos, pantalones y shorts inspirados en épocas pasadas sin dejar de lado las tendencias de la actualidad.

Él, siendo un joven soñador y emprendedor, se unió a su padre, quien tiene tres almacenes en la Minorista, para explorar lo todavía no encontrado en estas prendas que para los jóvenes parecerían desechables.

Ropa de segunda mano Minorista Medellín

Tienda de ropa de segunda mano en la Minorista de Medellín. Fotografía por Steve Jota

Lo que empezó como una forma de “desembale” se ha convertido en un negocio virtual con más de 4.000 seguidores que buscan en las colecciones posteadas cada 15 días su prenda exclusiva, algo que ha sido de gran sorpresa para su creador.

“Mi papá tiene locales en la Minorista a donde le llega demasiada ropa de segunda, lo que yo hago es ir a buscar y revolcar para encontrar piezas únicas que luego mejoro y limpio para vender, es inimaginable lo que se puede encontrar en esos lugares”, explicó el emprendedor.

Recordó además que entre los objetos más deseados por su público existió una vaquera amarilla que recibió elogios por decenas de personas y que él, sin pensarlo, encontró en el fondo de una bolsa con mercancía de segunda traída desde otra ciudad.

Tienda de ropa de segunda mano en la Minorista de Medellín. Fotografía por Steve Jota

Joan plantea la idea de que la ropa de “segundazo” no es una moda solo para los más jóvenes y audaces, sino que puede traspasar edades, romper prejuicios y adaptarse a cualquier persona dependiendo de sus gustos y necesidades al vestir.

opa segunda mano. Tienda The 1997 – Venta de garaje

Ropa de segunda mano. Tienda The 1997 – Venta de garaje. Fotografía por David Meneses.

Su marca, que ahora se encuentra solo en Facebook, parte de la necesidad de encontrarle usos muy benefactores a prendas exclusivas e imprescindibles que sirvan en cualquier tipo de armario, sin exceder sus precios y contando con una consciencia ecológica de reúso.

Ropa de segunda mano. Tienda The 1997 – Venta de garaje

Ropa de segunda mano. Tienda The 1997 – Venta de garaje. Fotografía por David Meneses.

Ese mismo es el pensamiento de Tienda de Cajón, que de la mano de su creadora, Estefany Gutiérrez, se lanzó a convencer a un público más adulto en apostarle a looks cómodos, originales y urbanos a costos bajos, lo que la posiciona en este momento como la más reconocida en la ciudad.

Ropa de segunda mano. Tienda de Cajón

Ropa de segunda mano. Tienda de Cajón. Fotografía por David Meneses.

“Estamos en una época muy consumista, sin embargo veíamos que había muchas personas en busca de estilos diferentes, entonces tuvimos la necesidad de mostrarles que tenían que adquirir prendas a bajos precios, pero que tuvieran un estilo muy marcado”, explicó Gutiérrez.

Tienda de Cajón se ha convertido en uno de los referentes centrales en la búsqueda de ropa de segunda en Medellín dada su calidad, particularidad y estilo. Ha sido base en la construcción de públicos nuevos y en la objetiva mirada de lo qué son y cómo se ven estas prendas en la cotidianidad.

Ropa de segunda mano. Tienda de Cajón

Ropa de segunda mano. Tienda de Cajón. Fotografía por David Meneses.

La creadora agregó que uno de los objetivos es poder ofrecer prendas que puedan normalmente mezclarse con estilos más contemporáneos sin perder el toque de época: “Nuestro lema es que sea responsable y sostenible, que sea antiguo, pero que lo podamos modernizar o reciclar”.

Su onda vintage, combinada con looks más atemporales, le ha dado a la marca una firma original y sin igual, que crea tendencia e impone nuevas visiones de moda.

Una marca con la que hasta los más pequeños podrían sentirse identificados, dada su amplia gama de público y prendas, que cuentan con un indudable sello de autenticidad y calidad.

Ropa de segunda mano. Tienda de Cajón

Ropa de segunda mano. Tienda de Cajón. Fotografía por David Meneses.

Y es que como dijo el gran ícono de la moda mundial, Coco Chanel: “No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase”.

La moda no se trata de altos costos ni de marcas, es un concepto que busca resaltar la individualidad y personalidad de cada persona, a la vez de ser uno de los principales medios de expresión de la humanidad, y nadie, absolutamente nadie, está exento de eso, aunque así lo crea.