Diseño

Señoras y señores, con ustedes un diseñador integral… ¡Don Elvis!

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24 / 03 / 2018

Más conocido como músico, Don Elvis habla en esta entrevista de otra faceta igual de fascinante, la de diseñador.

Su nombre de pila es Fernando Sierra, pero muchos lo conocen como Don Elvis. Es el vocalista de Estados Alterados — agrupación pionera del rock electrónico en Colombia que este año sumará un nuevo álbum a su extensa discografía, Lumisphera — pero también diseñador industrial y creativo  que ha llamado la atención con sus pop ups, autómatas y demás creaciones ingeniosas.

Como diseñador y docente siempre he admirado el trabajo creativo de Don Elvis. Ha sido un descreste ver cómo se acercaba al diseño en su búsqueda personal con la geometría que trascendía a su ejercicio pedagógico como concepto, forma y materialización de ideas que hacían del diseño un gesto estético, innovador y riguroso. Aprovechando su reciente visita a Medellín  a un certamen de diseño, hablamos con él.

Empecemos por el principio. Una persona con múltiples talentos como vos, ¿cómo empieza a intuir y a armonizar el camino hacia la creación en diseño, la plasticidad en el arte y el rigor de la geometría como expresión creativa?

No fue  fácil porque precisamente se nos educa para negar la intuición. Al salir del colegio tenía la disyuntiva que planteas, me gustaban demasiadas cosas y no sabía qué hacer. Por eso, yo seguí el camino de cualquier joven de mi generación: escoger una profesión que me diera estabilidad económica. Un día dije ‘prácticamente todo lo que me gusta tiene un circuito adentro’ y decidí estudiar Ingeniería Electrónica, y empecé a darme cabezazos contra la pared porque aunque ha ejercido una fascinación sobre mí siempre he sido pésimo con las matemáticas. Al mismo tiempo, estaba todo lo otro que me gustaba, la creación manual, la música, el teatro, con esto sentía que le robaba tiempo a mi carrera y cuando ya me iban a echar de electrónica, consideré la posibilidad del Diseño Industrial.

Y aquí pasó lo contrario, todas las cosas que me gustaban, hobbies como la música, el teatro y lo performático, no le robaban tiempo a mi carrera sino que la enriquecían, vi que podía explorar muchas cosas. Pero seguía la presión: ‘defínase por algo’, ‘si usted no coge un solo camino no va a llegar lejos a ninguna parte, a nada en la vida’. Fueron muchos años para convencerme de que uno no tiene que escoger y que uno puede seguir cultivando muchas pasiones paralelas, y que de alguna manera todas se van a interrelacionar en algún punto y se van a convertir en un continuo.

Como te digo, yo seguía sintiendo esta pasión por las matemáticas a pesar de ser desastroso operativamente, y empecé a darme cuenta de que todo en la matemática tiene un trasfondo gráfico, que todas esas fórmulas tan áridas que uno ve terminan siendo dibujos y gráficas, y que casi todo, en el fondo, termina teniendo este componente geométrico. Eso me empezó a apasionar mucho, el cuento de la geometría en la naturaleza y la lógica subyacente en todas las cosas que uno ve en la vida diaria, no sé, en toda tu vida. Por ahí me he ido metiendo y cultivando, y ha sido el punto de unión de muchas cosas que hago. Así, encuentro que investigaciones sobre forma, estructura y morfología se relacionan con otra investigación sobre ritmo, descubres que hay una relación entre ritmo y geometría que se relaciona con una investigación sonora. Te adelanto que he estado construyendo máquinas sonoras, más adelante quiero hablar de eso y por estas razones no pude escoger porque todo es un continuo, yo digo: ‘no, no voy a escoger porque no puedo escoger, yo soy todo eso’, así va la cosa por ahora.

Experimentos experimentales con ESTADOS ALTERADOS

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En este camino hacia la geometría encontramos tus pop ups y autómatas, ¿qué tratas de decirle al mundo con estas creaciones?

Otra pieza del Curso de Geometría Dinámica

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Cuando empecé a encarretarme con la geometría fue desde el origami, no el tradicional para hacer figuritas sino más hacia el encuentro de la plegabilidad, que ha sido algo que me ha fascinado hacia la búsqueda de patrones. Los patrones tienen dos particularidades: una es que estructuran mucho el papel, o cualquier lámina de cualquier material que uno esté doblando, y la otra es que generan movimiento, cada doblez es como una bisagra también.

De esta forma, empecé a estudiar estas dos ramas paralelas. Por un lado, las estructuras y por el otro, los mecanismos. Y resulta que hay una teoría muy bonita que dice que las estructuras parten de los triángulos porque son inherentemente estables, porque yo puedo juntar tres varillas formando un triángulo y ellas no tienen para donde deformarse, así al final las tres varillas estén unidas por bisagras;  y los mecanismos, nacen de los cuadrados o los cuadriláteros y sus cuatro esquinas son deformables, entonces cuando estás hablando de estructuras es un problema pero cuando te refieres a mecanismos es una gran ventaja, así lo que es una debilidad en una familia termina siendo potencial en la otra, que es otra cosa que me ha enseñado el trabajar la geometría desde la naturaleza, la debilidad no es tal sino muchas veces adaptabilidad, capacidad de transformarse frente a presiones y esfuerzos externos.

De ahí nace la parte como técnica del asunto, explorar el movimiento a partir del cuadrilátero, quién creyera. Aclaremos que los autómatas son figuras que representan animales o personas, son sugerencias sobre el juego de la vida que puede ser aleatorio o totalmente controlado. Quiero referirme al vídeo “Guayaquil” de Estados Alterados, que es la banda donde yo canto, en este vídeo aparecen estos autómatas. El personaje del vídeo tiene una cara que está compuesta por partes de muñecas, los autómatas están hechos con partes de muñecas, hay algo perverso y raro en esto. En el vídeo el personaje se arranca partes de su cara y su cabeza para construir la muñeca, como una especie de doctor Frankenstein, toda una divagación sobre el cuento de la creación.

Siguiendo esta conceptualización racional-sensible de tu pensamiento con relación al diseño, me gustaría saber hasta qué punto la música que produces con Estados Alterados está mediada por la geometría y la matemática, y quiénes son tus referentes musicales

Bueno, esta relación música-matemática se ha hecho evidente con los años. En principio estaba apasionado por el sonido y por algún artista que uno sigue, en fin, lo que ha sido importante es la experimentación, gente que no quiere hacer simplemente lo que se está vendiendo sino que busca otros horizontes y en ese sentido encontré por ejemplo a David Bowie, que pasó de ser un artista que llenaba estadios en los ochenta y que era como el Coldplay del momento, a decir un día, no, esto no es lo que me interesa, me interesa más tener una personalidad muy definida y tener una propuesta muy revolucionaria. Bowie se alejó de los escenarios y se dedicó a hacer una música rarísima que no le volvió a dar los dividendos que le daba lo que hizo antes, pero le dio un nombre y le generó un lugar en la historia por ser una persona que se reinventaba a sí misma cada cierto tiempo. Eso me parece genial, el estar constantemente buscando.

Por Bowie llegué a un músico que trabajó con él varia veces, que se llama Brian Eno, el tipo ha sido siempre un gran experimentador del sonido que desarrolló algo llamado música generativa, y es que si uno le da ciertos parámetros básicos a una computadora ella puede generar música por sí sola, dentro de las proporciones, distancias y medidas que uno fija. Se establecen unos parámetros y la música se va generando y puede ser completamente autónoma o manejada por el autor.

Eno tiene una analogía muy bacana: un músico de oficio, guitarrista clásico, por ejemplo, es como un gran artesano que domina el instrumento, hace lo que le da la gana con él, lo pone a que le obedezca y tenga toda la sonoridad que él quiera, mientras que un músico como Eno, admite que no es un gran intérprete y su voz se parece a la de un jardinero: yo pongo en marcha una serie de mecanismos que generan cosas y ellos van creciendo como las plantas de un jardín, pero no los puedo controlar completamente, yo más o menos voy organizando la cosa, tratando de mantener un orden. La máquina tiene, no voy a decir criterios, pero sí puede tomar diferentes rumbos.

Esto es algo que estoy explorando en estos momentos, estoy construyendo mis propias máquinas electrónicas de sonido, lo que llaman máquinas low fi, de baja fidelidad. Máquinas muy básicas y sencillas, y por ser tan básicas y sencillas uno no las puede afinar o controlar mucho, porque son susceptibles a la temperatura y a los cambios en el voltaje.  Es un poco esa misma concepción del jardinero, pongo en marcha las máquinas y más o menos las voy dirigiendo, pero el jardín que va a crecer en últimas no es algo que yo planeé enteramente porque las máquinas son inestables,  eso me gusta mucho, ese juego con la aleatoriedad, es algo aprendido también de la geometría desde la naturaleza, las formas tienden a ser perfectas pero nunca lo son. Por ejemplo, el crecimiento de una piña de pino que tiende a ser una progresión de la serie de Fibonacci casi perfecta pero no lo es, hay siempre un espacio para la adaptabilidad, para el imprevisto, para todo el caos que hay en la naturaleza y ese espacio de imperfección es el que le da precisamente el potencial creativo.

Algo así es lo que estoy tratando de aplicar en la música con mi proyecto en solitario y se conecta con muchos músicos que conocí en mi adolescencia; no eran músicos, sino que tenían una pasión por explorar estos nuevos medios de la electrónica, del sonido y de los computadores y empezaron a hacer este tipo de experimentaciones: Brian Eno, Daniel Miller, bandas como Throbbing Gristle, estaban en ese plan de ‘no soy músico tradicional, no respondo a la categoría del artesano que domina su oficio, sino más bien al tipo que está poniendo en marcha un proceso que no sabe a dónde lo va a llevar’, eso me apasiona y es de lo que voy detrás en este momento.

Finalmente Elvis, una pregunta cliché: ¿cómo ves el diseño colombiano desde tu perspectiva?

Creo que es la pregunta más difícil de todas, porque los diseñadores siempre hemos tenido esta especie de complejo de que nos miran como los que hacen cositas bonitas, pero no pensamos que llevamos toda una vida queriéndonos sentir lo más filósofos, los más intelectuales, todo el tiempo estamos hablando de desmaterializar el diseño, del diseño de estrategia, del design thinking, en fin… En mi experiencia lo que yo he visto es que los diseñadores nacionales y locales, los que mejor están haciendo cosas en este momento, son los que están haciendo con sus manos, están haciendo muebles, cerámica, vestuario y cosas muy buenas. Me parece que los diseñadores deberíamos aceptar que hacemos cosas,  que dentro de esta teoría de muchas formas de entender el mundo, de pensar y asimilarlo, nosotros de cierta manera pensamos con las manos y esto es mucho más profundo de lo que hemos querido admitir.

Ahora bien, esto de hacer cosas precisamente requiere de una madurez grande, muchos de estos diseñadores son gente que se ha demorado años en llegar a tener un lenguaje o una identidad propia. Se ha llegado a creer erróneamente que un diseñador es una persona que tiene una cuenta en Pinterest y sabe usarla, es muy fácil caer en eso. Los que lo superan son los que llegan a tener su propio lenguaje en objetos, vestuario, joyería, incluso en el dominio de lo virtual y la creación de cosas tangibles. La academia te da las bases pero después de muchas vueltas en la vida es que uno logra tener una voz, hay que perderle el miedo a que nos digan artesanos, perder el miedo a que nos digan que somos los que hacemos cosas bonitas, porque eso es lo que nos define como seres humanos y en ese campo somos muy buenos mundialmente.

Gracias a Don Elvis por compartir su universo creativo y deseamos que sus proyectos continúen en este trazo, en esa huella intuitiva de la búsqueda para la creación fluida y honesta para consigo mismo y sus seguidores.