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Diálogos con la cultura

Presupuestos, miedos y desesperanza: la encrucijada de la cultura en Medellín

29 / 09 / 2020

Para la cultura en Medellín, 2020 ha sido un año devastador. Por eso, hace algunas semanas dialogamos con Lina María Gaviria, secretaria de Cultura, sobre las dificultades y los retos para el sector cultural por cuenta de la Covid-19

Llevamos más de seis meses desde que el Gobierno Nacional decretó la emergencia sanitaria por cuenta de la Covid-19. Seis meses en los que el país y el mundo se han tenido que adaptar a una realidad aún más compleja de la que ya teníamos. En Medellín, el decreto de la cuarentena preventiva, y posteriormente obligatoria, condujo al sector cultural a una de sus crisis más profundas e inimaginables de su historia.

Esta pandemia llegó en un momento donde los municipios y departamentos de Colombia estaban apenas recibiendo a sus nuevos mandatarios. Medellín comenzaba a estar bajo el mandato de Daniel Quintero, mientras la Secretaría de Cultura recaía en manos de una mujer que llevaba más de 15 años fuera de la ciudad y que, para algunos, era una completa desconocida: Lina María Gaviria fue la persona escogida por el nuevo alcalde para llevar adelante la gestión de la cultura en la ciudad.

Lina María Gaviria es egresada de la Southern Methodist University con un BFA en Dance Performance en Texas, participó de los programas Harvard Summer School, Alvin Ailey Summer Program, American Dance Festival, NYU Summer Program y Hubbard Street Chicago, y bailó con la compañía de Maureen Fleming en Nueva York y la Ópera de Dallas. Además, fue organizadora del Festival Internacional de Danza Contemporánea de Medellín-Bogotá y subdirectora de Equipamientos Culturales del Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) de Bogotá.

Solo dos meses después de asumir como Secretaria de Cultura, Gaviria tuvo que hacerle frente a una situación para la que ningún gobierno del mundo estaba preparado: un freno a buena parte de la actividad social y económica, todo por motivo del virus Covid-19 que se esparció desde China por todo el mundo. De esta manera, el equipo de trabajo de la Secretaría de Cultura y todas sus dependencias tuvieron que comenzar a trabajar contra reloj para evitar que el sector cultural fuera excesivamente golpeado.

Algunas de las estrategias que se adelantaron desde la Secretaría de Cultura, en un primer momento, fue encuestar al sector cultural para analizar la situación de las organizaciones y personas que se dedican al arte y la cultura; la siguiente acción fue utilizar los recursos otorgados por el Ministerio de Cultura y el Gobierno Nacional, en una convocatoria exprés de becas de creación, para tratar de aliviar la situación económica del sector; y, por último, se crearon talleres y actividades virtuales de promoción de arte y cultura a través de redes sociales, para que el público siguiera teniendo algún tipo de oferta, al tiempo que se buscaba agilizar las convocatorias para que las organizaciones y personas tuvieran alguna fuente de ingresos, aunque es tal vez este punto el más criticado por la lentitud y falta de transparencia en los procesos y convocatorias.

Dialogamos con Lina María Gaviria sobre diferentes retos que le ha tocado afrontar como Secretaria de Cultura y del futuro más inmediato de este sector, ya que la cuarentena y las restricciones sociales han impuesto una dinámica a la que todos hemos tenido que adaptarnos. Ella reconoce que el estar fuera de la ciudad durante tanto tiempo pudo generar malestar por su elección, por eso, aduce que su necesidad sobre conocer e indagar sobre los procesos culturales de la ciudad ha sido, desde su nombramiento, una tarea cotidiana.

No se considera una mujer que piense mucho en asuntos políticos, y prefiere concentrarse en su trabajo de gestionar el arte y la cultura. Cuenta que en un primer momento le sorprendieron los avances que había tenido la ciudad en temas de cultura durante los años que estuvo por fuera, pero lamenta no poder contar con más tiempo para poder disfrutar las propuestas que emergen desde toda la ciudad.

Confía enormemente en su equipo de trabajo y en todo el equipo de gobierno escogido por Daniel Quintero, y cree que el éxito de su cartera será el escuchar y fortalecer los procesos que se vienen desarrollando en la ciudad desde anteriores administraciones.

Una convocatoria y un tropiezo

Durante la emergencia sanitaria por la Covid-19, la Secretaría de Cultura lanzó una convocatoria rápida para artes escénicas y creación de contenidos, como también para la gestión y difusión de contenidos, con el fin de dar recursos al sector cultural que comenzaba a sufrir las consecuencias del confinamiento y la parálisis de buena parte de la economía local y nacional. Desde un primer momento, la convocatoria recibió críticas por la forma en que se estaban brindando las ayudas, ya que para muchos era injusto que se tuviera que competir por recursos en medio de una pandemia.

El proceso siguió adelante y semanas después los ganadores de esa primera fase de Estímulos para el Arte y la Cultura fueron dados a conocer, aunque las críticas no se hicieron esperar: por ejemplo, se criticó que entre los ganadores se encontraban la Fundación Pintuco y el Centro Colombo Americano; la primera es la fundación de una reconocida empresa en Colombia que desarrolla proyectos sociales en algunas de las zonas con mayores problemas del país, pero al ser una fundación que hace parte de una empresa privada, genera dudas sobre sí realmente esta entidad necesitaba esos recursos, por encima de otras organizaciones que están en peligro de cerrar.

Similares fueron las criticas hacia el Colombo Americano, institución cultural sin ánimo de lucro que funciona en diferentes ciudades de Colombia y desde la cual se buscan fortalecer y dinamizar las relaciones culturales y sociales entre Estados Unidos y Colombia. Las críticas a esta institución fueron similares a las de la Fundación Pintuco sobre la necesidad de otorgar esos recursos públicos a una institución que se observa como autosuficiente. Esto despertó la indignación de ciertos sectores que acusaron rápidamente a la administración municipal de corrupción.

Para la Secretaria de Cultura esta situación fue alarmante y, una vez conocidas las denuncias, se pusieron a indagar sobre ambos proyectos ganadores, aunque al revisarlos no vieron motivos para retirarles los recursos, ya que estaban enfocados a llevar cultura a zonas vulnerables y la convocatoria lo que buscaba era que los ciudadanos siguieran teniendo acceso a iniciativas artísticas y culturales. Ante esto, la secretaria nos aseguró que fueron más exigentes en los procesos posteriores.

Las denuncias contra esta convocatoria no sólo se presentaron frente a los ganadores, sino también a los jurados, ya que desde Ulises Café Librería se realizaron fuertes cuestionamientos contra uno de los jurados de esta convocatoria, aduciendo que esta persona tenía conflicto de intereses, porque hacía parte de una de las organizaciones ganadoras. Gaviria nos confirmó que ellos evaluaron la situación y no encontraron impedimentos contractuales sobre la función de esta persona, pero también se hicieron ajustes más estrictos en la escogencia de los jurados para evitar que haya dudas en los procesos de selección de los ganadores de los Estímulos para el Arte y la Cultura que se realizarán por motivo de la contingencia.

Las corporaciones culturales, entre el hambre y la extinción

Otro de los temas abordados con Lina María Gaviria fue la situación de los procesos culturales de la ciudad, especialmente los comunitarios, los cuales se encuentran a portas de detenerse o trabajando en situaciones cada vez más complejas, porque no es un secreto que muchas organizaciones culturales de la ciudad llevan años siendo invisibilizadas por los gobiernos de turno.

Como lo expone Erica Muriel, representante legal de la Corporación Cultural Nuestra Gente del barrio El Sinaí, en la Comuna Dos de Medellín, para estas organizaciones su trabajo se complejiza, ya que promueven el encuentro comunitario, la cercanía y el crear con el otro, pero esto en la actualidad es imposible (recordando también que este barrio fue cercado desde el 31 de mayo hasta el pasado 15 de junio por la Alcaldía de Medellín para tratar de controlar el aumento de casos de Covid-19) y, de continuar la contingencia, dice Erica, es posible que muchos procesos tengan que cerrar, ya que la financiación de las mismas sería inviable, y al detener todos sus procesos también se detienen las fuentes de ingresos.

En muchos casos, las más duras críticas contra la actual administración vienen precisamente de estas organizaciones que esperaban un viraje a una política más social, como lo había mencionado durante toda su campaña Daniel Quintero, pero muchas se llevaron una decepción al ver que su discurso se quedó solo en las típicas promesas de campaña. Al respecto, la secretaria nos expresó que es consciente de la enorme responsabilidad que tiene desde su cartera para tratar de atender las demandas que está exigiendo el sector comunitario y cultural, y que el apoyo a estas organizaciones pueda darse de la manera más adecuada. Para ello, entre tanto le seguirán apostando a las convocatorias de Presupuesto Participativo (PP) y a fortalecer la relación entre otros programas, como el Sistema de Bibliotecas Públicas y las entidades que operan en los territorios.

Mientras estas propuestas avanzan y se presentan a las comunidades, las organizaciones culturales comunitarias tendrán que seguir rebuscando y peleando constantemente para lograr obtener los recursos que les permitan seguir operando, en algunos casos, desde la virtualidad, pero con el temor constante de tener que cerrar. Algunas siguen apostando a las convocatorias de la Secretaría de Cultura, pero con gran recelo de lo insuficientes que estos recursos pueden llegar a ser y con dudas sobre si realmente llegan a quienes los necesitan.

Dame más dinero

Los presupuestos para cultura, al igual que los de otras dependencias de la Alcaldía de Medellín, son una constante puja en la presentación de los planes de desarrollo: nadie queda satisfecho con los recursos otorgados, porque siempre se esperan más. Por ejemplo, en las últimas tres administraciones el monto para la Secretaría de Cultura ha sufrido recortes, aunque los entonces candidatos y luego alcaldes prometieran la meca y la seca durante sus campañas, como lo hicieron Aníbal Gaviria y Federico Gutiérrez.

Pero, ¿cómo han sido los presupuestos en el área de Cultura de las ultimas administraciones?  Comencemos con la administración de Sergio Fajardo, en la que los recursos destinados para Cultura en su Plan de Desarrollo fueron alrededor de $42.563 millones de pesos, un 1.1% del total del presupuesto municipal para ese cuatrienio. Luego vemos un aumento sustancial durante la administración de Alonso Salazar, con un presupuesto para Cultura en su Plan de Desarrollo por $230.313 millones de pesos, lo que equivaldría al 2.7% del presupuesto municipal.

Cabe destacar que durante el gobierno de Alonso Salazar el rubro que más presupuesto tuvo dentro de Cultura fue el de Infraestructura, pero luego encontraremos que durante la administración de Aníbal Gaviria el presupuesto para Cultura fue un poco menor, con un presupuesto para su Plan de Desarrollo en la línea de Cultura, por $244.273 millones de pesos, que sí bien parece un aumento de $14.000 mil millones frente al presupuesto del cuatrienio anterior, es  una disminución a un 2% del total del presupuesto municipal. Aquí se ve una reducción del 0.7%, ya que se pasaba de un 2.7% del cuatrienio anterior, a un 2%.

Llegamos entonces a la administración de Federico Gutiérrez, la cual tuvo un presupuesto para Cultura de $286.369 millones de pesos, que representan un 2.1% del total del presupuesto plurianual de su Plan de Desarrollo. Cabe aclarar que los presupuestos aprobados por el Concejo de Medellín no son inamovibles y que el Municipio tiene ingresos extraordinarios que los alcaldes terminan invirtiendo en programas de sus gobiernos, algunos de los cuales son destinados a fortalecer programas de Cultura u otras secretarías, según Lina Gaviria.

Alrededor del debate por el presupuesto del Plan de Desarrollo para la Secretaría de Cultura, se dieron fuertes cuestionamientos sobre el monto tan bajo que, en un primer momento, estaba destinado para dicha secretaría: alrededor de $311.000 millones de pesos. Gaviria, durante nuestra conversación, comentó que desde el momento en que se conoció el monto para Cultura, ella y su equipo estuvieron buscando más recursos para poder suplir la mayor cantidad de necesidades posibles que tiene el sector en Medellín, e inclusive estuvo en constante diálogo con el alcalde para buscar formas de aumentar el presupuesto para el mismo.

Han sido semanas muy complejas y ella no niega que no saben en este momento qué va a suceder con los impactos que va a generar la Covid-19 en los presupuestos del Municipio, pero tiene esperanzas de que esto pueda ayudar a salir fortalecidos a todos, al tiempo que reconoce que la parte económica siempre será un punto complejo de abordar en un momento tan coyuntural. Durante nuestro dialogo nos reconfirmaba que el presupuesto de su cartera para el cuatrienio de la administración de Quintero sería de $411.000 millones de pesos, un aumento de 100.000 millones que fue anunciado por el alcalde a finales de mayo del presente año.

Una transversalidad llamada COVID-19

Durante nuestra conversación fue imposible no hablar sobre el virus y lo que ha generado en el ámbito cultural de la ciudad, debido a que todo el cronograma de eventos y actividades se vio afectado, debido especialmente a la declaración de emergencia sanitaria y a la cuarentena. Según Gaviria, han sido días muy pesados, en los que se replantearon actividades y eventos, con el fin de que la oferta cultural de la ciudad siga adelante.

A pesar de los esfuerzos, la realidad es ineludible y habrá eventos que tendrán cambios, como es el caso de la Feria de la Flores, la cual, si bien no se canceló, no contará con eventos masivos y se realizará en noviembre de manera virtual y con transmisiones por Telemedellin para llevar esta programación a personas que no cuentan con acceso a internet.

Eso llevó a cuestionarle a la secretaria sobre las ofertas para la población con menos recursos, a lo que ella respondió que en algunos casos se realizaron caravanas con todas las medidas de bioseguridad, para que las personas disfrutaran de programación cultural desde las ventanas y balcones de sus casas, algo que ya se ha venido haciendo desde la oferta cultural de Medellín Me Cuida. Otros eventos se realizarán de manera virtual para darle continuidad al Desfile de Silleteros que se llevará a cabo el 8 de noviembre, sin público y siguiendo las medidas de bioseguridad en el corregimiento de Santa Elena; el Festival Internacional de la Trova Ciudad de Medellín, los conciertos y escenarios de ciudad, el Concurso de Feria al Ritmo de Bici y la programación infantil. Se espera con esto la ciudadanía pueda disfrutar y experimentar la feria desde diferentes plataformas como una APP de flores, el canal local Telemedellín y las redes sociales de la Alcaldía, en otras.

Es igual en otros eventos de ciudad, como la Fiesta del Libro y la Cultura, se sigue apelando a la virtualidad, como ocurrió con la Feria Popular Días del Libro, que este año tuvo su versión número catorce a través de un mapa virtual del barrio Carlos E. Restrepo, lugar en el cual se llevaba a cabo tradicionalmente. En dicho mapa las personas podían ingresar a eventos como foros, talleres y compras de libros, dejando un resultado positivo según informó Eventos del Libro.

La secretaria confía que, desde Eventos del Libro, Ana Piedad Jaramillo y su equipo de trabajo estén a la altura de los retos que traerá este año, sobre todo cuando no se contará con país invitado y, desde la Secretaría de Cultura, se seguirán impulsando campañas para fomentar la lectura y el apoyo a las librerías y editoriales de la ciudad.

Aunque el momento es complejo, Gaviria espera que la ciudad y el sector cultural sigan teniendo esperanzas, e insiste en que la administración municipal no se ha detenido para buscar dar soluciones en la medida de lo posible. Confía que el sector cultural pueda salir mucho más fortalecido e invita a todos sus actores a estar pendientes de los diferentes programas y convocatorias que saldrán de esta entidad.

Está convencida de que el Plan de Desarrollo pueda ser una herramienta que fortalezca el arte y la cultura, y que propuestas como el Centro Cultural de Medellín, proyecto anunciado por Daniel Quintero y que se encontrará ubicado en Ciudad del Rio, sean espacios que diversifiquen y aumenten la oferta cultural de la ciudad.

Golpe de realidades o esperanza desmedida

La esperanza es el mantra que repite la Secretaria de Cultura y, en cierto modo, logra contagiar con su entusiasmo. No obstante, cuando se habla con artistas callejeros, músicos, escritores, ilustradores y demás actores del sector cultural, el temor, la angustia y la frustración se hacen evidentes, ya que muchos siguen reclamando una mayor presencia estatal, pero en la mayoría de los casos esta presencia se ve supeditada a las convocatorias, que lastimosamente no podrán ser ganadas por todos.

Los recursos públicos son limitados e inevitablemente muchos procesos culturales de la ciudad tendrán que parar porque les será prácticamente imposible continuar; el arte y la cultura, que se habían convertido en el escape a la violencia de miles de jóvenes, se volverá en un embudo donde muchos no podrán pasar y que, posiblemente, podrían terminar en las manos de la única industria que no se ha detenido en este país: la criminal.

Las buenas intenciones del gobierno local y de la Secretaría de Cultura de Medellín se verán sobrepasadas por la situación actual y la que vendrá posterior a la pandemia, que será de debacle económica y social. ¿Cómo le podrá hacer frente la ciudad a esta situación cuando el Municipio, el próximo año, no perciba los mismos ingresos? ¿Por qué pareciera que esa esperanza que recalca la Secretaria de Cultura choca con nuestra realidad?