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Diálogos con la cultura

Alimentos para el alma en tiempos de crisis

17 / 07 / 2020

María Antonia Pérez, “Toto”, subsecretaria de Ciudadanía Cultural de Medellín, habló con Laterales Magazine sobre sus retos y la importancia de la cultura en estos días de pandemia.

En diciembre de 2004, la vida de María Antonia Pérez, “Toto”, dio un giro radical. Mientras estaba en Medellín, llegada apenas desde Sri Lanka para pasar la Navidad con su familia, se enteró de las tristes noticias que llegaban del país asiático: un tsunami había golpeado parte del país y también a Indonesia, Malasia, India y Tailandia, dejando miles de muertos y un millar de desaparecidos.

Aunque estaba a salvo y a miles de kilómetros de distancia, esta diseñadora de la Universidad Pontificia Bolivariana, especialista en diseño editorial y tipografía, e ilustradora de libros infantiles, quiso hacer algo por el país que meses atrás le había abierto las puertas para trabajar como editora gráfica en una revista de viajes. Por eso, y sin saber nada de ayuda humanitaria o cooperación internacional, empacó maletas y regresó a Sri Lanka para tratar de ayudar a quienes lo habían perdido todo.

Allí, en medio de la devastación y junto a un grupo de estudiantes y profesores de la Academy of Desing, donde también era profesora, realizó el proyecto LassanaiArt (arte hermoso), una serie de talleres de ecoarte dirigidos a los niños y sus familias que se encontraban en los campamentos. Las ganas de ayudar le alcanzaron para hacer junto a Timothy Senaviratne (sobreviviente del tsunami) un libro infantil, The 3 friends and the big wave (Los tres amigos y la ola gigante), que tradujeron al cingalés, tamil y japonés, y con el que consiguieron recursos para construir librerías.

“Para mí eso fue como si me hubieran dicho que el arte y el diseño sirven para mucho más, realmente fue una sacudida muy fuerte en mi vida. (…) Yo dije: esto es lo que quiero hacer, quiero hacer arte que transforme, diseño que impacte, quiero hacer proyectos que realmente tengan una transformación comunitaria”.

Tras un año de trabajo comunitario en Sri Lanka, “Toto” se anotó como voluntaria en el Barco de la Paz, una organización no gubernamental japonesa que, a través de cruceros por diferentes países, promueve la paz, los derechos humanos, el desarrollo sostenible y el cuidado del medio ambiente. Invitada por la misma organización, tomó un crucero de tres meses en el que no sólo conoció a otros voluntarios apasionados por el trabajo comunitario, sino que también aprendió que el arte y el diseño son constructores de paz. Fueron tres meses en los que compartió experiencias y saberes, y en los que se decidió a trabajar por otros, sin importar los kilómetros que tuviera que recorrer. Tanto fue así que hasta terminó siendo asesora internacional de Barco de la Paz y difundiendo su mensaje pacifista por el mundo.

España, Inglaterra, Japón, Camboya y Tailandia fueron otros países donde trabajó en proyectos y organizaciones sociales, y todo lo aprendido allí fue reforzado en la academia, con una Maestría en Gerencia de Empresas Sociales de Innovación y Desarrollo Local.

A simple vista “Toto” parecía más ciudadana del mundo que de Medellín. Sin embargo, no había olvidado sus coloridas y empinadas calles; y la vida, que en 2004 fue un tsunami de emociones y aprendizajes, se encargaría de que regresara a ellas.

Después de trabajar en el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) en Bogotá como coordinadora de la Línea Arte para la Transformación Social, fue llamada en 2020 para hacer parte de la administración de Daniel Quintero como subsecretaria de Ciudadanía Cultural, dependencia de la Alcaldía de Medellín encargada de implementar y reconocer los derechos culturales en la ciudad.

“El año pasado, cuando estaba en Bogotá y pensaba si volverme a Medellín o quedarme, yo, pues no soy muy creyente, ni religiosa, pero sí le decía al universo: ponme en un lugar donde yo pueda contribuir y aprender. Eso fue lo único que pedí, quería estar en un lugar donde pudiera contribuir y seguir aprendiendo, y mira donde aterricé. Creo que eso es muy bonito porque realmente aquí son aprendizajes constantes, del equipo y la gente de Medellín me enseña mucho cada día”.

Esa felicidad de trabajar por y para la cultura en Medellín, de recorrer sus calles, mirar sus murales y encontrarse con niños y niñas que bailan, cantan y pintan, sería la razón de ser de su trabajo, así los días que llegaran fueran de retos.

“Toto” se enfrenta ahora, justamente, a uno con el que no contaba: la pandemia por COVID-19 y la forzosa pausa que tuvo que darse la ciudad para evitar la propagación de un virus que, sin piedad, ha matado a miles y sumido al resto en la incertidumbre. Con todo eso, su trabajo en la subsecretaría de Ciudadanía Cultural no se ha detenido, más cuando la cultura puede ser el aliento que muchos necesitan para sobrellevar la crisis.

Desde hace unas semanas la Subsecretaría de Ciudadanía Cultural y la Secretaría de Cultura, junto a un equipo interdisciplinario de profesionales de la Alcaldía de Medellín, han llegado a varios barrios para repartir kits de Alimentos para el Alma, conformados por libros de cuentos, mandalas, elementos de aseo, directorio telefónico con líneas de apoyo emocional y hasta una bitácora y un juego de escalera, entre otros artículos. El kit, que también ha sido repartido en centros de protección de niños, adolescentes y jóvenes, albergues temporales, inquilinatos, ancianatos y mesas de Derechos Humanos, se diseñó con el fin de garantizarles a las familias y niños que no tienen acceso a internet su derecho a la cultura y la lúdica, e invitar a la sana convivencia, el respeto y el trabajo en equipo.

Además, han llegado a los dos albergues temporales habilitados por la Alcaldía de Medellín en los coliseos Carlos Mauro Hoyos y de Florencia con una oferta de talleres de manualidades, hip hop, grafiti y tardes de cine que tuvieron el mismo objetivo: garantizar el derecho a la cultura y la lúdica, que es de todos y que nos permite expresarnos y encontrarnos.

Todo este trabajo también se ha reforzado con Yo Cuido a Medellín, campaña con la que se pretende promover el uso del tapabocas a través de obras de teatro, flashmobs y demás actividades artísticas en diferentes puntos de la ciudad, aparte de apoyar al sector cultural, uno de los más afectados por la crisis, con la participación de 300 artistas y 69 organizaciones culturales.

El trabajo para “Toto” no para. Hace poco fue aprobado el Plan de Desarrollo Medellín Futuro, en el que el componente de Cultura Ciudadana tendrá tres programas: Política Pública (que, entre sus cinco dimensiones, tiene la de Sostenibilidad Ambiental, para la que se alinearán varias secretarías con miras a hacer de Medellín una eco-ciudad), Diversidad, y Arte y Cultura para la Paz, con el cual “Toto” tiene una fuerte conexión debido a su trabajo en otros países.

“Es una apuesta muy importante, primero por la implementación de los Acuerdos [de Paz] en Colombia y Medellín, y segundo porque en Medellín el arte para la paz ha sido una bandera, el movimiento artístico y cultural en Medellín ha permitido una resistencia pacífica de conflictos. Entonces queremos seguir fortaleciendo, validar y trabajando en temas de arte y cultura para la paz, de ahí nació Alimentos para el Alma”, afirmó y agregó que en estos cuatro años se fortalecerá la Red de Apasionados por Medellín, programa de voluntarios con el que se busca potencializar la solidaridad, la educación y la cultura ciudadana.

Convencida de que la cultura ciudadana y la convivencia no sólo es con el otro, sino también con “el ambiente, la ciudad, los pares, la biodiversidad, con lo que nos rodea”, “Toto” (a quien le extraña que la llamen por su nombre de pila o “doctora”, y prefiere el “Toto” porque para ella es música y reinvención) abrió un espacio en su copada agenda para conversar con Laterales Magazine sobre Alimentos para el Alma, y la importancia de la cultura en estos días de crisis.

Presentación de la campaña Yo cuido a Medellín en la Plaza Botero.

Presentación de la campaña Yo cuido a Medellín en la Plaza Botero.

El kit de Alimentos para el Alma tiene desde cuentos, juegos y mandalas, hasta elementos de limpieza y tapabocas. ¿Con base a qué criterios se diseñó este kit? ¿Hubo un acercamiento previo con las comunidades para su elaboración?

El kit responde a unas necesidades que son evidentes en este momento. La convivencia familiar, entre compañeros y amigos de residencia, representa hoy un reto y una gran oportunidad para afianzar la solidaridad y la empatía, palabras que nos invitan a accionar la cultura del buen trato y el bienestar individual y común. Hoy, más que nunca, nos enfrentamos a un sinnúmero de necesidades físicas y emocionales, nos encontramos en crisis y sumergidos en un ambiente de incertidumbre; tenemos el reto de procurar el bienestar de los otros para garantizar nuestro propio bienestar, en la acción común radica la supervivencia.

Para el desarrollo y selección de piezas, hicimos unas mesas de trabajo con la Secretaria de Inclusión Social y contamos con la asesoría de la Corporación Región, que tiene una gran experiencia en el trabajo territorial y de paz en Medellín.

Este tiempo de crisis representa también la oportunidad de transformación y de crear tiempo de cambios, de inicios, de esperanzas, tiempos de renovación cultural. La cultura hoy nos mueve hacia la cohesión social, a construir juntos otras realidades basadas en la dignidad y en recobrar la confianza para imaginar el futuro.

El kit se diseñó teniendo en cuenta accesibilidad a información, llegamos a donde la oferta cultural digital no necesariamente llega, espacios donde la convivencia y el espacio representan un reto en el momento actual.

El kit tiene otras piezas que son ejes fundamentales: un juego de escalera en lona, que diseñamos especialmente para el momento actual. Allí el llamado es a la creación colectiva, a la imaginación y a la resolución de conflictos de forma pacífica y creativa. El kit también trae un directorio telefónico con las líneas de atención en caso de emergencia, queremos acercarnos y entablar líneas de conversación y apoyo. Y una bitácora que es un espacio de reflexión.

Se espera que estos kits beneficien a 4.000 personas en la ciudad de Medellín ¿Cómo se repartirán y se garantizará que lleguen a las personas que de verdad los necesitan?

En la primera entrega distribuimos 503 kits. Las entregas se hicieron de forma presencial bajo los protocolos de bioseguridad, con el acompañamiento de gestores territoriales de la Secretaría de Inclusión Social y nuestro equipo de la Subsecretaría de Ciudadanía Cultural; no sólo fue entregarlos, sino explicar las piezas y socializar su contenido en los diferentes espacios. Hemos entregado los kits en Centros de Protección de niños, niñas, adolescentes, Inquilinatos de Medellín, Centros colectivos de alojamiento temporal y a los “Consejeros Ciudad y Ruralidad”, jóvenes líderes y promotores de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en sus comunidades.

Fue tan bien recibida esta estrategia que ya estamos haciendo otros 500 kits. para llegar a más personas, seguimos buscando articulación y esto ha sido parte del éxito. El sector privado se ha sumado, hemos tenido el apoyo de Familia, Tostaditas Susanita, Comfama, Fundación Taller de Letras, Estampamos, Fundación Cariño y la artista Catalina Estrada. Este kit se adapta, se mejora y tendremos una versión adaptada para entregar en algunos ancianatos y otros espacios y familias como mesas de Derechos humanos entre otros. Alimentos para el Alma no es sólo el kit, sino todo el proceso de acompañar y dar seguimiento al mismo. Esta estrategia tiene pensadas otras acciones muy profundas porque sabemos que los buenos hábitos alimentan el alma.

El barrio Esfuerzos de Paz, de la Comuna 8, fue uno de los primeros lugares donde se repartieron los kits. ¿Cómo fue la recepción de la comunidad? ¿Qué balance hace de esta jornada y cómo fue para ustedes encontrarse con los niños y sus familias que recibieron los kits?

Fue muy emocionante llegar a esta comunidad que, además, nos recibió bailando. Esfuerzos de Paz es un barrio con mucha vida, con una diversidad cultural y poblacional increíble. La comunidad recibió los kits y al equipo con una receptividad abrazadora. Estar en las casas y entregarlos a las familias, nos confirma el papel del arte y la cultura en todos los contextos donde hay tantas carencias, y donde cada elemento del kit cobra una vida diferente. Cuando el equipo repartió también en inquilinatos y otros lugares, también la energía fue muy especial, la gente se siente acompañada, escuchada, reconocida y empoderada a expresarse y aprender. La magia de los colores, las formas, los cuentos, el juego conecta a los niños y niñas, y permite transformar los espacios cerrados en el mejor escenario para disfrutar juntos.

Jornada entrega kits de Alimentos para el Alma

Entrega de los kits de Alimentos para el Alma en el barrio Esfuerzos de Paz de la Comuna 8 de Medellín.

Además de repartir los kits, se han hecho tardes de cine, clases de hip hop, grafiti, improvisación y títeres para los niños y jóvenes en los albergues dispuestos por la Alcaldía de Medellín. ¿Cómo llegaron a los albergues con esta oferta cultural y qué acogida tuvo entre las personas albergadas allí?

Desde que el alcalde instaló los dos Centros de Alojamiento Temporal, Florencia y Carlos Mauro Hoyos, instalamos unas pantallas para compartir programación con contenido de la Cinemateca Municipal de Medellín y material audiovisual de cuidado. Así mismo, entregamos señalización para fortalecer la cultura ciudadana y la convivencia en estos espacios. También, como lo cuentas, hemos hecho talleres para niños y familias en Florencia sobre creación de títeres y manualidades, además de creación literaria y talleres de Hip Hop para la convivencia a cargo de la Fundación Elements, que fomentó mucho otras formas de expresión de los participantes. Además, el Sistema de Bibliotecas se unió con talleres sobre la historia de los objetos, donde a través de fotos e historias se narra el valor de los objetos en la vida de los participantes, fue hermoso ver cómo muchas personas se apegan de forma emocional a objetos que representan su historia, su vida, su familia y lo que son. Adicionalmente, hace varios meses llevan a cabo el taller de “regalando palabras” para el fomento de la lectura en ambos Centros.

Desde hace unas semanas, como la población es muy flotante, en vez de pantallas, estamos planeado llevar programación cultural y el Inder sigue realizando actividades también.

¿Con qué otras actividades seguirán ofreciéndoles cultura y lúdica a las personas más afectadas por la contingencia por la COVID-19?

Desde la Secretaría de Cultura Ciudadana estamos articulados para llevar toda la oferta cultural institucional a través de programación cultural virtual en las diferentes redes sociales, también con programación en alianza con Telemedellín, con lecturas telefónicas, lecturas y libros, y activación cultural a través de la Ruta Medellín me Cuida, que llega a los distintos barrios de la ciudad; las Casas de la Cultura y Bibliotecas también siguen ofreciendo agenda cultural en diferentes plataformas y formatos.

Recientemente fue presentada la campaña Yo Cuido a Medellín, que se diseñó con el fin de promover el uso del tapabocas durante la pandemia, y en ella la cultura ha jugado un papel importante debido a la participación de artistas, músicos y grupos de teatro. ¿Por qué apostarle a la cultura para una campaña de este tipo y qué tan efectiva puede ser la cultura para promover el autocuidado?

Históricamente el arte y la cultura han sido, y serán, mecanismos muy efectivos para promover comportamientos validados desde los estudios del comportamiento en general; en el arte encontramos una gran posibilidad y diversidad de lenguajes, formas y expresiones para llegar a la ciudadanía de forma individual y colectiva; la cultura es una herramienta que desde el cuerpo, la mente y el alma, puede generar risa, alegría, humor, pena y también, en este caso, hacer un refuerzo pedagógico para crear, construir y transformar hábitos ciudadanos. Si el mensaje sigue presente y continúa sonando en muchas partes, ya no será una opción, se volverá una acción cotidiana, una norma social.

Si el mensaje continúa estando y sonando en muchas partes de la ciudad, ya no será una opción, se volverá una acción cotidiana y a eso debemos apuntar. Los contenidos de la campaña también hacen que la gente piense en el otro, queremos generar corresponsabilidad, entender el papel de cada uno en esta etapa, porque es un momento de mucha responsabilidad y acciones ciudadanas.

Esta campaña también representa apoyo para un sector que ha sido bastante golpeado en estos momentos y es con ellos y en las calles, donde debemos dar ejemplo, porque ahí es donde más necesitamos transformarnos como sociedad.

Una de las artistas participantes de la campaña Yo Cuido a Medellín, con la que se busca promover el uso del tapabocas para evitar la propagación de la COVID-19.

Una de las artistas participantes de la campaña Yo Cuido a Medellín, con la que se busca promover el uso del tapabocas para evitar la propagación de la COVID-19.

Han sido, sin duda, días de mucha actividad para la Subsecretaría de Ciudadanía Cultural. ¿Podría hablarnos más al detalle de las labores que realiza esta subsecretaría y los retos que tiene ante la pandemia? 

Desde la Subsecretaría fortalecemos todo el tema de Cultura Ciudadana, de esos comportamientos y hábitos ciudadanos, y fortalecemos y fomentamos una ciudadanía organizada, libre, autónoma y solidaria, capaz de convivir en la heterogeneidad, la multiculturalidad y la diversidad para transformar pacíficamente sus conflictos.

La cultura ciudadana en Medellín se ha venido fortaleciendo de forma muy exitosa, y para este nuevo período vamos a implementar la Política Pública de Cultura Ciudadana que se aprobó en el 2019, además continuamos con estrategias para el reconocimiento de los derechos culturales de todos.

Desde la Subsecretaría nuestro objetivo es propiciar la calidad del desarrollo humano y la convivencia pacífica a través de la cultura cívica en los diversos actores de la ciudad, desarrollamos acciones, estrategias y campañas de educación ciudadana para la práctica continua de principios y valores.

¿Retos? Todos, oportunidades muchas más, es un momento fundamental en términos de promover y fomentar conductas y hábitos, de fortalecer la confianza entre ciudadanos y con la institución. Este momento nos plantea retos a todos como alcaldía, pero también como ciudadanos, pone en evidencia valores ciudadanos como la solidaridad, la empatía y nos reta a pensar y hacer colectivamente. Hoy el esfuerzo y el compromiso individual representa el bienestar de todos, esta situación es una oportunidad maravillosa para construir ciudadanías que privilegian el bien común por encima de los intereses particulares.

Debemos mirar el espacio público aún como espacio de encuentro y adaptarnos a medidas de prevención en el mismo, esto supone nuevos comportamientos y pedagogías en el espacio público, en el transporte, en lo colectivo, en lo privado, y sobre todo, supone unos retos éticos de las acciones que no sean sólo normas, sino acciones ciudadanas que promuevan el cuidado propio, pero sobre todo el ajeno.

Desde la Subsecretaría tenemos el propósito de incidir fuertemente en los corregimientos, la cultura ciudadana también se construye desde la ruralidad y se proyecta en lo urbano, las prácticas y hábitos ciudadanos del campo se deben fortalecer y multiplicar, cultivar la confianza y la convivencia con el rigor y la pasión de quienes cultivan la tierra. El llamado es a cuidarnos y cuidar juntos en ambiente.

Medellín tiene el reto de construir y fortalecer la cultura de paz y desde la Subsecretaría de Ciudadanía Cultural asumimos ese reto y promoveremos, a través de la formación ciudadana y las prácticas artísticas, escenarios para el encuentro, el reconocimiento y el dialogo de la ciudadanía como protagonista en esta construcción. El arte con su posibilidad de generar cohesión social nos permitirá la movilización, la apropiación y el empoderamiento ciudadano para construir juntos una cultura de paz.

Medellín debe dar el gran paso de reconocer la diversidad, celebrar la diversidad y potencializar la diferencia como complemento en la construcción de ciudadanías, promover esta transformación representará un compromiso de la Subsecretaría de Ciudadanía Cultural.

La política Pública de Cultura Ciudadana obedece a un diagnóstico de problemas sociales, pero donde se evidencia la persistencia de imaginarios culturales, hábitos y comportamientos en los que prima el interés individual sobre el colectivo.

Artistas durante la campaña Yo Cuido a Medellín.

Artistas durante la campaña Yo Cuido a Medellín.

¿Por qué apostarle a promover el derecho a la cultura y la lúdica en estos momentos tan difíciles para muchos medellinenses?

Ahora más que nunca, hemos sido conscientes de que la cultura nos ha mantenido. Durante estos días, estamos accediendo a la cultura de forma virtual, leemos en casa, salimos al balcón.

La Organización Mundial de la Salud -OMS-, durante el mes de abril, a través de una publicación, “recomienda por primera vez incluir el arte y la cultura en los sistemas sanitarios”, validando los aportes de las manifestaciones artísticas en los procesos de recuperación de pacientes, promoviendo, además, en estos tiempos de confinamiento, el arte y la cultura como estrategias para vencer la ansiedad y posibilitar la comunicación, el expresar.

La Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín promueve el arte y convoca a los artistas y gestores culturales a transformar, como lo ha hecho a lo largo de la historia de la ciudad, los territorios, a devolver la esperanza, gestionar los miedos y promover el trabajo solidario. El arte y la cultura como alimento para el alma, estrategias para armonizar las emociones y cuidar la salud de las comunidades.

Medellín ha vivido momentos oscuros, y sin embargo la cultura le ha ayudado a ver la luz y reconstruir su tejido social. Hoy, con esta crisis provocada por la Covid-19, ¿qué papel juega la cultura en la ciudad y cómo puede ayudarle a superar estos días de crisis?

Bien lo has dicho, Medellín ha sido muy resiliente y el arte y la cultura han sido fundamentales; desde los 80, los artistas fueron la resistencia pacífica y hubo muchas campañas que fortalecieron el amor por Medellín, el orgullo local. Los artistas y gestores culturales de Medellín construyeron entornos de protección para la ciudadanía, derrotaron el miedo y devolvieron la esperanza. Hoy el arte sigue siendo mediador, un puente, un entorno protector, un posibilitador de la transformación.

El arte no debe considerarse en estos momentos, exclusivamente, como un distractor, una entretención o un bálsamo ante las adversidades, el arte y la cultura hoy deben configurarse como una dimensión esencial para el desarrollo como lo establece la UNESCO, los diferentes sectores públicos y privados deben comenzar a vincular el arte, la cultura y a sus protagonistas dentro de sus estrategias y planes de trabajo. Este es el momento para promover la creatividad, el pensamiento crítico, la dignidad humana, como la ha venido liderando el sector artístico y cultural de la ciudad. El arte ayuda a superar las crisis sociales posibilitando la cohesión ciudadana y el trabajo colaborativo, pero la sociedad debe reconocer el arte y la cultura como el medio y el fin de un proyecto social. La ciudadanía debería garantizarle hoy al sector artístico y cultural su rol esencial en la superación de barreras.

Entrega de tapabocas como parte de la campaña Yo Cuido a Medellín en el centro de la ciudad.

Entrega de tapabocas como parte de la campaña Yo Cuido a Medellín en el centro de la ciudad.

Diseñadora de profesión, activista y viajera de corazón, especialista en temas de paz y transformación Social, así se define “Toto”. ¿Cómo logran conjugarse estas pasiones?

En este nuevo reto se conjugan todas mis pasiones. Estudié diseño en UPB, me especialicé en editorial y tipografía, adoro los libros y la ilustración, he sido voluntaria en varias causas humanitarias y viajé muchísimo viviendo y aprendiendo de muchas culturas. Me incliné por temas de educación para la paz y transformación social y desde Ciudadanía Cultural se necesita tener ese enfoque de cultura diverso, creativo, dinámico y mediador. En la Secretaría de Cultura Ciudadana estamos rodeados de artistas, creativos, de idealistas y realistas trabajando en territorios, con equipos interdisciplinarios, de procesos sociales, y ahora viajo nuevamente por mi ciudad, recorro nuevos espacios sin parar de sorprenderme.

Ha vivido y trabajado en España, Inglaterra, Sri Lanka, Japón, Camboya y Tailandia. ¿Qué experiencias recuerda de estos lugares y qué tanto la formaron (o cambiaron) en lo profesional y personal?

Viajar te da otra mirada, te pone en otro lugar. Viví en medio de culturas muy diversas, aprendí a escuchar, observar, entender y respetar el otro. Yo creo que los viajes siempre nos transforman, ser uno mismo en otro lugar, lo cambia todo y entre más viajaba, más ganas tenia de volver a Colombia.

Es una apasionada por el trabajo con comunidades y suele utilizar herramientas y soluciones creativas para los procesos. ¿Cómo lograr soluciones creativas en un trabajo tan complejo y demandante como el que se hace con comunidades?

La clave es trabajar con las comunidades: si las soluciones y herramientas no salen de un trabajo de co-creación tienden al fracaso. Cualquier herramienta y solución debe ser aceptada, apropiada, cambiada y asumida por el contexto donde se va a usar. El trabajo que hacemos es un trabajo en equipo, con la ciudadanía, horizontal. También cuento con un gran equipo de trabajo, que es muy creativo, con mucha experiencia en estos temas, con diferentes miradas y propuestas.

¿Qué la inspira cada día a trabajar con comunidades y por la cultura?

Me inspira poder contribuir a Medellín, pensar que ahora y desde mi ciudad, puedo aportar, y seguir aprendiendo, porque esto siempre es un aprendizaje profesional y personal. Me inspira ser parte de un equipo muy comprometido que trabaja por la ciudad, me motiva saber que a través de nuestro trabajo fortalecemos la convivencia, la paz, la diversidad y la cultura ciudadana.

María Antonia Pérez, "Toto", subsecretaria de Ciudadanía Cultural (izq), y Lina María Gaviria, secretaria de Cultura de Medellín (der), durante una actividad de Yo Cuido a Medellín

María Antonia Pérez, «Toto», subsecretaria de Ciudadanía Cultural (izq), y Lina María Gaviria, secretaria de Cultura de Medellín (der), durante una actividad de Yo Cuido a Medellín